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20 de Noviembre de 2019
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Cuba Libre Digital
Venezuela, nogal Maduro no da nueces PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Sábado, 13 de Septiembre de 2014 11:50

Por Carlos Malamud

El “sacudón” con el que había amenazado Nicolás Maduro durante semanas finalmente quedó en pólvora mojada. Como recuerda Alberto Barrera en El Nacional, el 27 de junio el presidente anunció: “Vamos a una sacudida completa de los mecanismos de gobierno para entrar en una etapa de eficiencia verdadera”. Su intervención, propalada a todo el país, fue el mayor reconocimiento del fracaso de la llamada “revolución bolivariana” hasta ahora realizado por un alto dirigente venezolano. Si después de 15 años de la llegada de Hugo Chávez al poder se necesitan cinco nuevas “revoluciones” para renovar la sociedad es muy poco lo que se ha construido, pese a la intensa obra de demolición realizada.

Prueba de ello es que desde la cúpula gubernamental el máximo representante revolucionario todavía se pregunta: “”¿Por qué la burguesía debe tener el poder político?”. Según su interpretación éste debería estar bajo control popular: “Es fundamental transformar las estructuras y restos del Estado burgués y hacer un Estado que esté en manos del pueblo”. Si dicha pregunta se sigue formulando es porque poco o nada se ha hecho, aunque su respuesta está vinculada a la cuarta revolución, la “revolución política del Estado”, que busca construir un nuevo estado, democrático y de justicia social y de derecho. Teniendo presente que la oposición está fuera de juego y dividida, con algunos de sus principales líderes presos o en el exilio, el llamado a crear “un estado en manos del pueblo” refuerza la idea de que el balance de la gestión revolucionaria, en términos de logros permanentes, es magro.

Lo más frustrante del “sacudón”, uno de cuyos objetivos era agitar el nogal para que cayeran las nueces y recoger sus frutos, es que ni siquiera movió las aguas turbulentas de la política venezolana. Hubo pocos cambios en un gabinete que en términos gastronómicos podría definirse como largo y estrecho, y no mucho más. Algunos analistas venezolanos hablaron de “enroque”, ya que la mayoría de los vicepresidentes y ministros afectados migraron de una cartera a otra. Lo actuado buscó, fundamentalmente, mantener el equilibrio interno del chavismo. Si la oposición está mal, el oficialismo no le va a la zaga, aunque se mantiene unido por la argamasa del poder.

El presidente tampoco presentó propuestas o soluciones audaces o imaginativas para relanzar una economía en sus momentos más bajos. Con independencia del diagnóstico de las causas del desastre (el sistemático complot oligárquico o el resultado de una mala gestión), no hubo medidas políticas que permitieran pensar que se lo están tomando en serio y van a implementar políticas trascendentes. La primera de las cinco revoluciones de Maduro es la “revolución económica”, para crear la “Venezuela potencia” a partir de cambios productivos (no definidos, por cierto).

Una vez más se ve la fuerte impronta del peronismo, permanente fuente de inspiración de algunos de los líderes bolivarianos, comenzando por Hugo Chávez. El recuerdo de la “Argentina potencia” de principios de la década de 1970 es automático. Sin embargo, esa etapa de la historia argentina, cerrada con el desastre de la gestión de Isabel Perón y el nefando golpe de estado de Videla, no debería ser ningún ejemplo. Pero construir una “Venezuela potencia” requiere de “una economía autónoma y diversificada”, capaz de satisfacer las necesidades del país, y exportar y recaudar divisas. Como reconoció Maduro: “Sólo eso puede garantizar la estabilidad de la nación. Hay que concentrar todos los esfuerzos para cumplir esos fines y el nacimiento definitivo de la Venezuela potencia”.

captahuellas venezuela

El “sistema de abastecimiento seguro”, que será perfeccionado con medidas claramente innovadoras como la tarjeta de abastecimiento o la introducción del captahuella en supermercados y otros puntos de venta, apunta en esa dirección.

La duda es cómo reconvertir una economía monoproductora y monoexportadora de petróleo en una economía diversificada, dado lo ocurrido durante los 15 años de bolivarianismo, con una trayectoria inversa. A eso se suma el desabastecimiento. Por eso, a los más descreídos les recordó que “tenemos un sistema económico con políticas claramente establecidas”. El “sistema de abastecimiento seguro”, que será perfeccionado con medidas claramente innovadoras como la tarjeta de abastecimiento o la introducción del captahuella en supermercados y otros puntos de venta, apunta en esa dirección. Así, no sólo se solucionarán todos los problemas de abastecimiento sino también se podrá “castiga[r] a los contrabandistas y premia[r] al pueblo”.

La segunda revolución es la “revolución del conocimiento”. Estudiantes y maestros deben asumir un perfil propio para potenciar “una revolución profunda en el campo de la educación, una estrategia clara para el desarrollo del conocimiento con una nueva ética. Hay que incorporar la tecnología para producir más y satisfacer las necesidades de los trabajadores, no para reducir el número de trabajadores”.

La tercera, la “revolución de las misiones socialistas”, debería relanzar e integrar las misiones bolivarianas, algo preteridas por la coyuntura política y económica. Finalmente está la quinta revolución, la “del socialismo territorial”, que busca reorganizar los servicios y consolidar el modelo comunal para “asumir de forma definitiva el modelo ecosocialista”. Entra en escena un nuevo concepto, el del ecosocialismo que deja atrás al socialismo del siglo XXI.

Para ello se instalarán varios consejos presidenciales de gobierno popular. De este modo se perfeccionará “el gobierno directo, junto a los sectores organizados, para establecer una agenda de trabajo, con los temas específicos para cada sector y la detección de sus necesidades especiales”. Habrá consejos de mujeres, de juventud, de trabajadores y trabajadoras, de pueblos indígenas, de campesinos y pescadores y de sectores culturales.
 Los consejos tendrán una estructura de mando y participación directa en consejo de trabajo con el presidente, el consejo de ministros, y el consejo de vicepresidentes.

Si habría que definir los anuncios de Maduro con una sola palabra ésta podría ser desilusión. Más allá de la retórica parece no existir un plan conductor coherente que permita a Venezuela salir de su atolladero. El precipicio está cada vez más cerca y si nadie cambia el rumbo o pone el freno no parece haber solución a la vista. De todos modos recomiendo un poco de paciencia para los más ansiosos, ya que al final de su alocución Maduro anunció que en breve haría públicas las medidas de lo que sería el “sacudón definitivo”.

 
COLUMNA DEL DIRECTOR Jorge H Fonseca PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Sábado, 18 de Octubre de 2014 23:12

Elecciones 2014 en Brasil. Un análisis

En caso de prosperar las gestiones de acercamiento de posiciones de Neves y Silva, hay muchas posibilidades de que gran parte del electorado de Marina Silva pase a votar por Neves en el segundo turno. En estas condiciones, es de esperar el triunfo de Aécio Neves en el venidero segundo turno de la elección presidencial a celebrarse el domingo 26 de Octubre. Para los cubanos, este triunfo representaría un paso adicional hacia la democratización de Cuba, porque quien esto escribe, fue interlocutor de una conversación entre Aécio Neves y una ilustre visitante cubana al Brasil durante 2013, cuando el candidato prometió, que si en estas elecciones resultaba electo como futuro presidente de Brasil “haría cambios sustanciales en las relaciones con la Cuba actual”.

 

Elecciones 2014 en Brasil. Un análisis

Jorge Hernández Fonseca

7 de Octubre de 2014

Se acaba de escenificar la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas, de altos y bajos entre los presidenciables en medio de un proceso sorprendente, donde la actual presidenta, Dilma Rousseff, arriesga su cargo junto a la hegemonía de su partido, el Partido de los Trabajadores, PT, que durante 12 años ha dado las cartas en el Palacio de Planalto.

La primera sorpresa la dio Marina Silva, vice-presidente en la chapa del candidato por el Partido Socialista Brasileño, PSB, Eduardo Campos, al tener que asumir la aspiración presidencial por la muerte trágica en un accidente de aviación del candidato principal y así pasar a romper todos los records de intenciones de votos, llegando a sobrepasar por 10 puntos porcentuales a Dilma Rousseff, la candidata líder hasta ese momento. El segundo colocado, Aécio Neves, del Partido Social Demócrata Brasileño, PSDB, se vio relegado a un tercer puesto, bien distante de los lugares cimeros de la disputa presidencial, a poco más de un mes del primer turno electoral.

La segunda sorpresa fue la continuada y rotunda ascensión de Neves durante el último mes de campaña, hasta empatar y sobrepasar a Marina Silva, que desde su favoritismo comenzó un proceso de pérdida de intenciones de votos, que terminó por eliminarla del segundo turno.

En la meteórica preferencia primero --y el declinar posterior de la candidata Silva-- existen varios factores que es del caso analizar. Marina Silva parecía concentrar las esperanzas de la población brasileña que salió a protestar contra los desmanes económicos que Brasil observó atónico durante la organización de la Copa del Mundo de 2013, así como todo el rencor contenido contra el PT de Dilma Rousseff, responsables ambos por ese estado de cosas.

De la euforia inicial al asumir la candidatura presidencial, la opinión pública del Gigante Sudamericano pasó al desencanto al observar una Marina Silva que no conseguía defenderse de los virulentos ataques desde los dos principales partidos adversarios, que reaccionaron de forma dura y directa al asenso electoral de Silva, usando argumentos poco ortodoxos.

Estos ataques pusieron de manifiesto dos aspectos de la personalidad de la candidata del PSB, que provocaron en el electorado la decisión de retirarle su apoyo. Por un lado, la extrema fragilidad demostrada escenificando el papel de víctima, al ir a las lágrimas por los ataques que le hiciera su anterior amigo y correligionario Lula da Silva, que si bien demostró una sensibilidad extrema con los asuntos públicos, es una debilidad que un presidente de la República de ninguna manera puede darse el lujo de mostrar en público. Por otro lado, Marina Silva no se defendía de los ataques, aduciendo que no participaría de la guerra sucia que le habían impuesto.

Paralelamente a estos aspectos, hubo factores objetivos, como el insignificante tiempo de televisión de su candidatura (Silva 2 minutos, Aécio 4 minutos y Dilma 11 minutos; en Brasil, el tiempo de propaganda electoral en TV se distribuye en proporción al número de congresistas electos por el partido en las elecciones anteriores); esto, sumado al hecho de que el programa de gobierno del PSB --que ahora llevaba a Silva como candidata-- tenía puntos polémicos propuestos por el candidato fallecido -- no por Silva-- razón por la cual sufrió cambios importantes, lo que fue aprovechado por sus adversarios para mostrarla como “inconsistente”.

Como telón de fondo de este proceso electoral hay que señalar dos aspectos que permean toda la campaña: primero, hay un sentimiento anti PT en prácticamente todo el electorado informado del país, a partir de los escándalos de corrupción que este partido viene escenificando desde el primer mandato de Lula da Silva con el “mensualón”, pasando por los turbios manejos en las inversiones en la Copa del Mundo, que llegan hasta hoy con otro Mega escándalo en Petrobrás.

En paralelo --y como consecuencia de lo anterior-- hay un fuerte espíritu de “cambios” en todo el país, lo que había sido tomado como bandera de campaña de Silva. Llegado a este punto es importante decir que el candidato contra Dilma Rousseff en el segundo turno, Aécio Neves, es el más preparado entre todos los candidatos (incluyendo a la actual presidenta) para ocupar la presidencia de Brasil. Es un hombre de 46 años, que ha sido gobernador por dos mandatos --y con mucho éxito-- de uno de los mayores y más ricos estados del Brasil, Minas Gerais; que ha sido diputado, senador y presidente del Parlamento brasileño, nieto además del Tacredo Neves, el primer presidente democráticamente electo después de la dictadura militar.

Lo que sucederá en el segundo turno será un reflejo de lo sucedido hasta ahora en un electorado que como se ha visto, reaccionó muy rápidamente ante las fragilidades de Silva, a pesar de reconocer sus méritos asociados a la honestidad y la ética. También hay aspectos que cumplir, relativo a la probable alianza entre Neves y Silva con vistas al pleito definitivo.

Cuando esto escribo se sabe que ya Neves ha enviado emisarios a pactar con Silva una unión para el segundo turno, que Silva exige ser sobre bases programáticas, lo que el partido de Neves está dispuesto a aceptar. Se sabe también que este acercamiento ha incluido la propuesta de Neves hacia Silva, de nombrar a la ambientalista como una futura Canciller “verde”, al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores, aspecto destacado de la negociación.

En caso de prosperar las gestiones de acercamiento de posiciones de Neves y Silva, hay muchas posibilidades de que gran parte del electorado de Marina Silva pase a votar por Neves en el segundo turno. Hay sectores dentro el partido que llevó a Silva al primer turno, que propugnan un acercamiento a Rousseff, en cuyo caso sería muy probable la salida del partido de la candidata, pero ciertamente el volumen electoral que capitaliza Silva actualmente es incomparablemente mayor que el que pudiera congregar el partido que la acogió candidata.

En estas condiciones, es de esperar el triunfo de Aécio Neves en el venidero segundo turno de la elección presidencial a celebrarse el domingo 26 de Octubre. Para los cubanos, este triunfo representaría un paso adicional hacia la democratización de Cuba, porque quien esto escribe, fue interlocutor de una conversación entre Aécio Neves y una ilustre visitante cubana al Brasil durante 2013, cuando el candidato prometió, que si en estas elecciones resultaba electo como futuro presidente de Brasil “haría cambios sustanciales en las relaciones con la Cuba actual”.

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Última actualización el Sábado, 18 de Octubre de 2014 23:18
 
Cataluña en su laberinto PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 04 de Enero de 2018 20:09

Por MIGUEL SALES.- 

El jueves 21 de diciembre el 80% del electorado catalán acudió a las urnas para votar de manera tranquila y ordenada, en unas elecciones autonómicas realizadas con todas las garantías democráticas, aunque caracterizadas también por algunas anomalías.

De los cabezas de lista de los principales partidos, uno estaba en prisión preventiva (Oriol Junqueras, de Esquerra Republicana de Catalunya) y otro se encontraba prófugo de la justicia en Bruselas (Carles Puigdemont, de Junts per Catalunya). Ambos están acusados de haber proclamado la República Catalana el pasado 27 de octubre, cuando presidían el Gobierno autonómico, saltándose la legalidad vigente y vulnerando la Constitución Española.

El meollo de la cuestión, como se viene planteando desde hace algunos años, es la posibilidad de separar a Cataluña del Reino de España y constituirla en república independiente. En la configuración actual del Estado español, en el que Cataluña es una comunidad autónoma sujeta a las leyes y la Constitución de 1978, esa secesión es imposible. El ordenamiento jurídico vigente garantiza la integridad territorial del país y el concepto de soberanía nacional implica que no bastaría el voto mayoritario de los residentes de una región para que ésta pudiera independizarse.

Ni siquiera una mayoría abrumadora de votos locales podría privar al resto de los españoles del derecho a decidir sobre el conjunto del territorio nacional. Un señor de Ayamonte o una señora de Gijón tienen los mismos derechos a decidir sobre Cataluña —una parte de España, que es su país— que los que tiene cualquier vecino de Badalona a decidir sobre Huelva o Asturias. De modo que solo una reforma constitucional que autorizara el desmembramiento del país mediante un referéndum nacional vinculante podría abrir el camino hacia un divorcio pacífico. Y ningún gobierno, ni de la izquierda ni de la derecha, parece estar dispuesto a acometer un proceso así, que fácilmente podría terminar con la secesión de otros territorios (País Vasco, Galicia, Valencia), la caída de la monarquía borbónica y la desaparición de un país que tiene más de 500 años y que ha desempeñado en el mundo una función histórica y cultural de enorme importancia.

Ante esa situación, los partidos separatistas catalanes decidieron en 2017 oponer a la legalidad constituida una presunta legitimidad constituyente. El problema con que han tropezado es que esa legitimidad que invocaron no era suficiente ni siquiera para reformar el Estatuto de Autonomía y mucho menos para proclamar la independencia. En respuesta, el Estado español aplicó el artículo 155 de la Constitución, destituyó al Gobierno regional y convocó las elecciones que acaban de celebrarse.

El resultado de los comicios era previsible y ha sido muy similar al de años anteriores. Algo menos de la mitad de los votantes apoyó al separatismo y un 52% se inclinó por el constitucionalismo. Inés Arrimadas, cabeza de lista del partido centrista Ciudadanos, ganó en número de sufragios y escaños, pero difícilmente podrá formar gobierno, porque los partidarios de la independencia, al unir fuerzas, cuentan con una exigua mayoría parlamentaria.

Como viene ocurriendo desde hace muchos años, alrededor del 45% de los residentes en Cataluña no quieren seguir siendo españoles. Fue ese sentimiento, azuzado desde el Gobierno autonómico por Puigdemont, Junqueras y sus colaboradores, lo que condujo al referéndum ilegal del 1 de octubre y a la posterior proclamación unilateral de independencia, que terminó anulada por los tribunales y la acción del gobierno central.

Pero entre el fallido referéndum separatista de octubre y la aplicación del artículo 155, ocurrieron tres acontecimientos que no fueron obra del gobierno de Mariano Rajoy y que los independentistas no habían previsto, al menos en la escala en la que efectivamente sucedieron: 3.000 empresas se marcharon de la región, la otra mitad de la población de Cataluña, que se siente tan catalana como española, salió a la calle en dos ocasiones para manifestarse masivamente contra la independencia, y todos los Estados europeos respondieron con una negativa al intento de secesión.

Este baño de realidad desmontó las falacias del relato separatista y, sin embargo, no ha propiciado la solución que el Gobierno esperaba de las urnas.

Cuando el Senado aprobó la aplicación del artículo 155 para hacer frente al golpe separatista que estaba en marcha en Cataluña, Mariano Rajoy tuvo en sus manos la herramienta que le hubiera permitido solucionar el problema, al menos para los próximos decenios. Antes de celebrar nuevas elecciones hubiera sido preciso desarticular la red clientelar que el separatismo había implantado mediante prácticas de corrupción, malversación y prevaricación, intervenir los medios de comunicación a su servicio, sanear el sistema educativo que se había convertido en una máquina de adoctrinamiento nacionalista, purgar el aparato de seguridad, instrumento de los partidos catalanistas que han ejercido el poder durante casi 40 años y, de ser posible, cambiar la ley electoral que privilegia al voto rural, en las zonas donde los separatistas son mayoría. Entre otros fines, esas medidas hubieran permitido que, mientras tanto, los tribunales juzgasen e inhabilitasen a los culpables de la trama golpista, y que la estabilidad política frenara la fuga de empresas y la recesión que amenazaba a la región.

Pero una tarea así habría requerido una intervención prolongada del poder central y la adopción de medidas impopulares. En su lugar, Rajoy optó por la aplicación efímera y homeopática del 155: cesantía de la cúpula gubernamental y convocatoria inmediata de elecciones autonómicas. Para que el nuevo Gobierno se ocupara de acometer la labor que él no quería o no podía realizar.

En la medida en que, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Europa Occidental ha avanzado hacia la integración y la formación de una entidad supranacional que consolide la paz, la democracia y el desarrollo en el continente, el empeño separatista de una fracción de los catalanes constituye un esfuerzo antihistórico. Como quedó demostrado en octubre, ningún Gobierno europeo apoyaría la independencia unilateral del territorio de un Estado miembro, simplemente porque cada país de Europa contiene en su interior una o varias cataluñas. Si el precedente de una Cataluña independiente se hiciera realidad, Córcega, Padania, Baviera o Bretaña podrían plantear mañana reivindicaciones similares. (El caso de Escocia, que durante siglos fue un reino soberano y luego se unió a Inglaterra por voluntad propia y mediante un tratado revocable, no tiene casi nada que ver con la situación de los otros aspirantes).

Por eso, en el hipotético caso de que la secesión se produjese, Cataluña llegaría a ser exactamente lo contrario de lo que auguraban los dirigentes independentistas: un país dividido y empobrecido, fuera de la OTAN, del euro y de la Unión Europea. Y, como queda explicado, las consecuencias para el resto de España serían aún peores.

Una parte del electorado catalán, cegado todavía por el fervor nacionalista, votó el 21 de diciembre por mantener el pulso al Estado. Los demás, la mayoría, optaron por seguir siendo catalanes, españoles y europeos. Un voto histórico y una lección de democracia. Pero también la prolongación de un conflicto sin perspectivas de solución ni a corto ni a medio plazo.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Domingo, 28 de Enero de 2018 16:58
 
COLUMNA DEL DIRECTOR Jorge H Fonseca PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Sábado, 14 de Marzo de 2015 20:50

 


La bandera cubana en posición de protesta

El exilio cubano debería mostrar su protesta contra la dictadura que oprime la Patria cubana, colocando la estrella solitaria con una de sus puntas apuntando hacia abajo, que es la posición de protesta de nuestra enseña nacional.

Última actualización el Viernes, 01 de Enero de 2016 01:01
 
Rafael Correa, el lado oculto de su nueva visita a Ecuador PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 08 de Enero de 2018 20:37

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Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.- 

¿Qué se propone realmente Rafael Correa con esta segunda visita a Ecuador desde que dejara su trono el pasado mayo? En esta ocasión su justificación para el sorpresivo viaje ha sido promover una  campaña por el “No” a la Consulta Popular que en breve tendrá lugar en Ecuador, y digo que es una justificación, por cuanto, su presencia en la patria de Alfaro tiene su lado oculto, que cual misteriosa sombra se va aproximando sutilmente a la realidad de su objetivo.

Rafael Correa, el lado oculto de su nueva visita a Ecuador.

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.

Santa Cruz de Tenerife. España.- Dentro de la octava de Año Nuevo y a solo cuatro días para la celebración cristiana de La Epifanía o Día de Reyes, El Universo, uno de los diarios más importantes de Ecuador, anunciaba otro retorno inesperado del expresidente Rafael Correa a la nación andina, algo que se materializaba la víspera de dicha festividad, cual milagroso y simbólico “regalo” – la ironía de manera sutil es a veces recomendable en este tipo de escritos, de ahí que me tome hoy la licencia–  para una nación que desde hace ocho meses, en que comenzara el mandato de Lenín Moreno, ha mantenido un ambiente político muy tenso, toda vez que desde el inicio mismo de su etapa como gobernante surgieron grandes contradicciones que terminaron con una división rotunda del Partido Alianza, el movimiento fundado por Correa hace más de una década.

El viernes cinco de enero llegó el exmandatario a tierras andinas para comenzar, lo que según sus propias palabras, sería una campaña por el “No” previa a la realización de la Consulta Popular prevista para el próximo 4 de febrero, y en la que el presidente Lenín Moreno, haciendo uso de sus facultades y poderes como primer mandatario del país, y previa aprobación formal por parte del Tribunal Supremo Electoral, convoca al pueblo ecuatoriano a responder una serie de siete preguntas que, de resultar aprobadas darían un viraje definitivo a ciertos aspectos relacionados con el sentido de la democracia de esta nación.

Creo haber comentado ya en algún escrito que no podemos hacer afirmaciones categóricas de hechos, y sobre todo del comportamiento y actitudes de ciertas personalidades, toda vez que siempre el sentido de nuestra apreciación será subjetiva, por lo que estará sujeta a ciertos sesgos que pondrán en duda nuestras afirmaciones, por lo que mi valoración en este sentido no deberá tomarse como un referente absoluto, sino como lo que realmente es: una opinión; pero una opinión fundamentada a través del estudio de una serie secuencial de acontecimientos que han sacudido a Ecuador en los últimos tiempos.

No logro recordar a ningún expresidente que luego de dejar sus funciones, según lo reglamentado, mantuviera una actitud tan obstinada, que llega a la obsesión y al delirio, como en el caso de Rafael Correa. Al parecer carece de la capacidad para aceptar su condición actual como exmandatario, expresidente, y todos los ex posibles, amén de su aislamiento ante la rotunda pérdida de una popularidad conquistada a la fuerza y mediante el engaño y la manipulación, amén de su frustración al no poder continuar dirigiendo a todos en una nación de la que aun se cree dueño.

¿Qué se propone realmente Rafael Correa con esta segunda visita a Ecuador desde que dejara su trono el pasado mayo? En esta ocasión su justificación para el sorpresivo viaje ha sido promover una  campaña por el “No” a la Consulta Popular que en breve tendrá lugar en Ecuador, y digo que es una justificación, por cuanto, su presencia en la patria de Alfaro tiene su lado oculto, que cual misteriosa sombra se va aproximando sutilmente a la realidad de su objetivo.

Recordemos que uno de los temas ejes dentro de la consulta es la posibilidad de eliminar la reelección indefinida, con lo que el retorno del excéntrico exmandatario – si lograra obtener un Sí, algo que se espera, por cuanto, el nivel de apreciación por el “Si” en esta pregunta, de acuerdo a estimaciones de la encuestadora Cedatos es de un 66.8%– quedaría imposibilitado, y esto garantizaría dejarlo a un lado para los comicios del 2021, en los que el líder izquierdista aspira a recuperar la presidencia; aunque lo intente ocultar.

De ahí que Correa se pronunciara de manera enérgica y despectiva a través de las redes sociales que tanto le apasionan, y ha utilizado para desatar una injusta y sucia campaña contra Moreno; pero como esta modalidad no ha dado resultado, y lejos de ganar votos, pierde espacios cada día, ha acudido a otros mecanismos que le puedan ofrecer cierta garantía a su maquiavélico plan.

Correa fue capaz de denunciar al actual presidente en la Organización de Estados Americanos, OEA, por alteración del orden constitucional en Ecuador, con lo que trató de impedir la Consulta Popular, o al menos, crear un ambiente desfavorable en torno a su realización, lo que también fracasó a pesar de las inseguridades e incongruencias del secretario general de este organismo, señor Luis Almagro, quien hizo declaraciones informales desde su cuenta de Twitter que ponían en duda los procederes de Moreno.

Ante la serie secuencial de fracasos – téngase en cuenta la esterilidad de su visita anterior, hace solo unas semanas, con el pretexto de participar en una fantasmal convención no reconocida oficialmente de Alianza PAIS– al exmandatario solo le faltaba presentarse directamente y emprender una campaña por el “No”, de igual forma en que asumió, aunque esto resulte paradójico, hace casi un año su rol como principal promotor en una inmoral y violenta campaña a favor de la candidatura Moreno-Glas, y como sabéis, ahora Lenín Moreno es su peor enemigo – Correa se ha autoproclamado como el principal opositor del morenismo–, mientras que Jorge Glas se encuentra tras las rejas, y con aprobación definitiva para la realización de juicio político, cumpliendo seis años de prisión (la pena máxima) por sus implicaciones en el escandaloso caso Odebrecht.

Es justamente a este punto a donde quiero llegar para que se comprenda la idea acerca de lo que he llamado el lado oculto de esta nueva visita. Si Jorge Glas está prisionero por su probada comprobación en los hechos de la gran empresa constructora brasileña, y fue el vicepresidente durante el segundo mandato de la década correísta, es de suponer que el presidente de la nación no estuviera ajeno a lo que ocurría en el área estratégica de la que se ocupaba Glas.

Si Jorge Glas es culpable Rafael Correa también lo es, y su llegada a Ecuador para boicotear la realización de la Consulta Popular, considerado un acto de carácter democrático, debe ser motivo para que de una vez y por todas se inicie una investigación que logre vincularlo definitivamente a las acciones de corrupción que caracterizaron a su gobierno, cuya administración dejó una deuda que se aproxima a los 60.000 millones de dólares; y no solo vincularlo, sino demostrar su protagonismo como la cabeza pensante de todos los escandalosos hechos que  han estremecido al país.

Este es el verdadero objetivo de lo que se ha convertido en una obsesión para el señor Rafael Correa, esto es, el tema de la Consulta Popular. A un ser tan malvado no puede interesarle la democracia de su país, ni la dura situación económica por la que atraviesa, ni la deuda dejada y heredada por su sucesor, ni los altos índices de delincuencia, pobreza, desempleo y subempleo.

Sus objetivos son evidentes: 1. Desestabilizar al nuevo gobierno (¿Golpe de estado blando?), 2.Boicotear la Consulta Popular, de modo particular mediante la obtención del “No” para los aspectos relacionados con la Reelección Indefinida, el cese del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, y derogación de la ley de Plusvalía (los que le afectan directamente). 3. Abrir la brecha para su retorno a la presidencia en 2021; pero detrás de estos objetivos bien definidos se esconde su verdadera intención: reintegrarse de manera activa a la vida política del país como mecanismo protector que pueda garantizarle cierta inmunidad ante la justicia, o al menos atenuar su posible sentencia.

Así están las cosas en la patria de Eloy Alfaro por estos días navideños y de magos del oriente. Habrá que esperar los resultados definitivos (la totalidad de los votos escrutados) y definitorios (por lo que representan para el presente y el futuro de Ecuador).  Por el momento podemos adelantar que Moreno está en su mejor momento político, con un apoyo a su gestión del 70,9%, de acuerdo con la encuestadora Cedatos, mientras que Correa solo cuenta hoy con el 26,3%, muy lejos del 64% del que gozaba en el 2007 cuando inició su administración presidencial. Para un 64%, de los 780 encuestados como sondeo de opinión realizado por Eureknow, el retorno del expresidente Correa es negativo para el país, siendo las argumentaciones más frecuentes las que dicen que esto es porque “divide al Ecuador” y porque “es un manipulador y mentiroso”.

Nada más exacto para describir a quien ha sido capaz de envolver a estadistas, politólogos, religiosos, catedráticos, intelectuales y hombres de ciencia de todas partes del mundo, los que han admirado y condecorado hasta el cansancio a quien debería estar junto a Glas tras las rejas.

Última actualización el Domingo, 28 de Enero de 2018 17:09
 
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