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21 de Octubre de 2019
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Sábado, 20 de Junio de 2015 21:32

El peligro de la Piñata cubana.

El mayor peligro para la oposición es enfrascarse en la polémica entre los que apoyan a Obama y los que lo critican, porque enfrentaría a los opositores demócratas entre sí. La política norteamericana tiene sus razones para el camino que ha elegido en función de los intereses de EUA, aunque no se contemple de inmediato el derecho a la democracia y las libertades que merece el sufrido pueblo cubano. Somos los cubanos los que debemos continuar defendiendo nuestros sagrados derechos, estemos a favor o en contra de las gestiones conciliatorias de los norteamericanos, un hecho ya irreversible.


El peligro de la Piñata cubana

Jorge Hernández Fonseca

14 de Mayo de 2015

La especial situación por la que atraviesa la Cuba de hoy ha enmudecido buena parte de los analistas políticos --probablemente debido a la celeridad de acontecimientos-- dificultando una comprensión para el rumbo que tomarán los eventos económicos y políticos dentro de la isla. Esta falta de horizontes y de los muchos objetivos claros y difusos de cada uno de los actores, se escenifica en un contexto de disímiles aspirantes a participar de la gran piñata que se presenta ante los ojos de los actores económicos por un lado y de los oportunistas políticos por otro, convocados todos por las manifiestas debilidades de una revolución socialista fracasada, ansiosa por financiamientos y apoyo material. Es carne fresca ante un cardumen de pirañas.


Desde el 17 de Diciembre pasado Cuba está en venta por sus dueños de mentira. Un prolongado proceso de sometimiento por hambre, represión y desidia ha decantado sobre las mentes de los cubanos de la isla la quimera de “una vida mejor” --con desayuno, almuerzo y comida-- (pero sin libertades) fenómeno explicado por la “pirámide de Maslow” al mostrar que las necesidades básicas priman sobre valores intangibles y universales, como la libertad.


Dentro del presente torbellino, el llamado “problema cubano” tiene dos ópticas muy diferentes: la óptica “internacional”, asumida por la gran prensa y la casi totalidad de la opinión pública de los países del globo, que analiza la problemática cubana como siendo “el diferendo entre EUA y Cuba”; y la óptica de los cubanos --de la isla y el exilio-- que sabe padecer un único problema, “la opresión de una dictadura de izquierda contra su pueblo”, cortándole todo tipo de libertades.

  • Un Raúl Castro conciliatorio se reúne con el presidente norteamericano en Panamá, mientras una claque castrista golpea opositores pacíficos en plaza pública;
  • Un Canciller japonés ansioso viaja a Cuba con su maleta repleta para ofrecer “villas y castillas” a los sucesores de la bancarrota cubana;
  • Un Raúl Castro misterioso visita Argelia (¿petróleo?) un poco antes de volar a Rusia para recibir el abrazo del oso post soviético, pero a la antigua usanza;
  • Un Raúl Castro sorprendido observa el desfile militar celebrando “la victoria” en la Plaza Roja de Moscú, añorando “los viejos tiempos” y con un pedido de armas en carpeta;
  • Un Raúl Castro enternecido estrecha la mano del primer Papa latinoamericano, diciéndole hipócritamente que “volverá” a la Iglesia “a rezar”;
  • Un Raúl Castro “permisivo” (obligado por el contexto) permite la entrada desde su exilio de Miami a una de las más notables esperanzas del futuro patrio: Rosa María Payá;
  • Un Raúl Castro satisfecho recibe en la Habana al presidente francés “infiel”, que por primera vez visita la isla para “acompañar” a Cuba durante el acercamiento a EUA.
  • Un Raúl Castro orgulloso constata como su archienemigo Barack Obama se suma al “despelote” generalizado cuando dice que “muy probablemente visitará la Habana”;

No es ser antipatriota el apoyar la jerarquización de la solución económica sobre la política. De igual manera, quienes propugnan la anticipación del fin de la dictadura como precondición de bienestar, están en todo su derecho a pedir exigencias democratizadoras. El derecho de todos los cubanos en el exterior de regresar a su patria es tan sagrado como el derecho de los cubanos de la isla a viajar donde quiera que sea. El regreso a Cuba de Rosa María Payá desde Miami tiene el mismo valor simbólico que el emblemático viaje de Yoani Sánchez al mundo libre. Que los cubanos puedan salir y entrar a su país es parte importante del problema y la dictadura no reconoce a los residentes en el exterior el derecho a regresar a su patria.


Como si fuera poca la atomización que padece la oposición política cubana, un nuevo ingrediente se ha sumado a la crítica división de las fuerzas democráticas cubanas: los que apoyan las gestiones conciliadoras del presidente Obama y los que no la apoyan. El mayor peligro para la oposición es enfrascarse en este nuevo diferendo, porque enfrentaría a los opositores demócratas entre sí. La política norteamericana tiene sus razones para el camino que ha elegido en función de los intereses de EUA, aunque no se contemple de inmediato el derecho a la democracia y las libertades que merece el sufrido pueblo cubano. Somos los cubanos los que debemos continuar defendiendo nuestros sagrados derechos, estemos a favor o en contra de las gestiones conciliatorias de los norteamericanos, un hecho ya irreversible.


Ante la situación actual, los caminos de los cubanos –apoyen o no las gestiones de Obama-- deberían ser paralelos. Sin choques ni debates fratricidas. Los que entienden que la apertura económica llevará a la apertura política, que trabajen en consecuencia. Los que estiman como derecho primario la obtención de libertades de todo tipo (no sólo económica y para extranjeros) deben continuar trabajando sobre los sagrados derechos de los cubanos a una democracia plena, con libertad social, política y económica, como valores sagrados del ser humano.


En este contexto no deben caber dudas sobre la existencia de una oportunidad inédita para la potencial apertura plena de la sociedad cubana en todos los órdenes. Es papel de los cubanos el trabajar para que la tibia y limitada apertura controlada que programa la dictadura cubana para continuar eternizándose en el poder, se transforme en un torbellino libertador y definitivo.

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Última actualización el Sábado, 20 de Junio de 2015 21:35
 
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Sábado, 20 de Junio de 2015 21:35

Cuba: ¿Otro Socialismo?

Las pretensiones socializantes de marxistas opositores y gobernistas lo que pretenden es organizar otro experimento socialista maltratando la sociedad cubana como si fuera un Frankenstein. Libertad general, democracia pluripartidista y economía de mercado son las únicas alternativas de solución.

 

Cuba: ¿Otro Socialismo?

Jorge Hernández Fonseca

29 de Abril de 2015

Ahora que ya es evidente el fracaso del socialismo en Cuba, el país se encamina hacia la creación de otro engendro castrista: capitalismo de estado en la economía --con militantes y sin emprendedores-- y socialismo estalinista en toda la sociedad, sin libertades de ningún tipo. En ese ambiente, hay unas pocas voces que pregonan por la implantación de otro experimento socialista con el argumento de que “Fidel no era socialista, ni sabía lo que hacía”, mientras el país navega sin rumbo en medio de una piñata de oportunistas ávidos por dinero fácil.

El capitalismo es --sobre todo-- un sistema económico para producir bienes y servicios. El capitalismo no es un sistema social en el sentido estricto de la palabra y aunque su aplicación implique consecuencias en toda la sociedad, no es un sistema social propiamente dicho. Puede decirse que el capitalismo nadie lo “inventó”; es el sistema económico más eficiente que la sociedad humana ha desarrollado a lo largo del lento y continuo desarrollo de la humanidad.

El socialismo por su parte es --sobre todo-- una elucubración teórica de “lo que debería ser”; es un sistema económico-social “inventado” desde posiciones teóricas, basado en suposiciones filosóficas (no productivas); así, no es un sistema “natural”, sino que es producto de esquemas mentales que hacen énfasis en la distribución de riquezas y no en la generación de riquezas.

Las diferencias anteriormente señaladas nos lleva de la mano a la respuesta del por qué el socialismo ha fracasado en casi todos los ámbitos donde ha sido aplicado como sistema económico-social, en función de que no hay una sola palabra escrita por los llamados “clásicos” del socialismo de cómo generar o producir bienes y/o servicios. Aquellas sociedades supuestamente socialistas, fracasadas en sus sistemas productivos, se han visto obligadas a adoptar el esquema capitalista en los sectores económicos para generar bienes y servicios.

Por todas estas razones, en el caso cubano los cambios fundamentales que programa Raúl Castro son del tipo económico, intentando materializar tibios cambios hacia el capitalismo en la economía de la isla, pero sin el concurso de la capacidad emprendedora de todos los cubanos, limitando así el accionar capitalista en su economía. Al dejar los negocios en manos de la “nomenclatura”, Raúl Castro comete un error típico del socialismo: imaginar que “cualquiera” (sin capacidad emprendedora) puede ser exitoso en la función de producir bienes y servicios.

En el sistema capitalista los dueños no se “eligen”, ni se designan; ellos surgen por selección natural de entre toda la sociedad civil, como personas con aptitudes especiales en el mundo de los negocios, que nada tienen que ver con el compromiso político y mucho menos con que sus padres hayan sido guerrilleros de la Sierra Maestra, ni militantes de un cierto partido político.

Los cambios de Raúl Castro al capitalismo en la economía están baldados por un grave error: no tiene “capitalistas” cubanos, es decir, la sociedad cubana no puede aportar su talento y capacidades dejándosele solamente el papel segundón de empleados del estado. Así, las pretensiones socializantes de marxistas opositores y gobernistas, lo que pretenden es organizar otro experimento socialista tratando la sociedad cubana como conejillo de indias. Libertad general, democracia pluripartidista y economía de mercado son las únicas alternativas de solución.

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Última actualización el Sábado, 20 de Junio de 2015 21:37
 
Batalla de ideas PDF Imprimir E-mail
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Jueves, 04 de Enero de 2018 20:15

Por ARMANDO CHAGUACEDA.- 

El 2018 será un año de retos para el mundo y, en particular, para América Latina. La corrupción de Odebrecht y los Papeles de Panamá, los muertos del crimen organizado y la violencia de Estado, la desigualdad (mal) oculta en el oropel del consumismo, las elecciones que apuntan al cambio —con riesgo populista— son noticia común en varios países de la región.

Es probable que la ola autocratizante, en plena expansión global, se consolide en la zona. Que MaduroEvo —discípulos de Castro— avancen en la supresión de derechos e instituciones, pese a resistencias locales y condenas internacionales. Que, como espejo, las derechas continentales acudan al fraude y la represión para impedir, simultáneamente, el ascenso electoral de los democratizadores nativos y de los agentes bolivarianos. Que TrumpPutinXi Jinping conviertan nuestros mares, tratados comerciales y el ciberespacio en zona de disputa para sus agendas geopolíticas.

Frente a semejante panorama, defender la democracia real —liberal, republicana, social— y los Derechos Humanos —todos y para todos— son la única agenda compatible con la condición intelectual forjada durante dos siglos en Latinoamérica. Eso supone tener claro que a los desafíos actuales —de democracias precarias con deudas enormes en todos los órdenes de la convivencia colectiva— pueden sumársele en brevísimo tiempo otros radicalmente superiores, en la forma de viejas y nuevas tiranías, para los que hay que estar preparados, mientras libramos las contiendas del presente, desde ya.

Que los columnistas de publicaciones como la mexicana Proceso,  la colombiana Semana o la argentina Página 12 —en las antípodas de los agitadores de Granma—, los activistas de Derechos Humanos —ajenos a la involución fascista de Tarek William Saab— y los académicos progresistas —no sujetos a la ideología excluyente contrabandeada cómo pensamiento crítico por los actuales directivos de CLACSO— defiendan, sin complejo, las normas, modos e instituciones que dan auténtica vida al pluralismo y la diversidad.

Que repudiemos el encantamiento con el régimen chino, tan miserable en su poderío que tiembla por unas pocas voces disidentes.

Que nos indigne si Viktor Orban cierra una universidad en Budapest y también si Miguel Díaz-Canel llama a abolir toda muestra de autonomía pensante en La Habana.

Que nos duela un muerto de Temer o de Maduro.

Que nuestra sensatez nos haga dudar de por qué un pueblo instruido como el cubano ha elegido presidentes, por seis décadas, tan solo a dos hermanos.

Que nuestra coherencia analítica y moral nos recuerde que los regímenes e ideologías se evalúan por sus resultados integrales y no por sus orígenes populares o promesas libertarias.

Que nuestra defensa del derecho a escribir, votar, marchar y exigir políticas sociales lo esgrimamos, a la vez, contra los promotores criollos del trumpismo y el putinismo. Que impidamos macartismos 2.0 y nuevos Juicios de Moscú.

No tenemos armas ni capital: disponemos apenas de foros, urnas, medios y aulas, allí donde la libertad para ser ciudadano no ha sido aún anulada. En esos terrenos, alertas ante los demonios que nos asedian, habrá que encarar la disputa por el futuro de Latinoamérica. Una batalla —nunca mejor dicho— de ideas contra dogmas, de razones contra despotismos.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Domingo, 28 de Enero de 2018 17:11
 
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Sábado, 20 de Junio de 2015 21:39

La actual política norteamericana hacia la Cuba castrista

¿No quiere EUA acercarse a Latinoamérica a partir de su acercamiento a Cuba? Debería entonces hacer énfasis público en los valores democráticos que Cuba no tiene bajo el régimen castrista, diciendo alto y claro que EUA desearía que la isla imitara al resto del Subcontinente latinoamericano, como forma de mostrar a dichos países las carencias dictatoriales presentes en la isla, la represión, la falta de libertades, la prohibición de internet y un largo etcétera.


La actual política norteamericana hacia la Cuba castrista

Jorge Hernández Fonseca

19 de Marzo de 2015

Independientemente de la posición que se asuma respecto al acercamiento norteamericano a la Cuba de los hermanos Castro, hay algo de muy extraño en la materialización de esa política. No se trata de la crítica o la concordancia con semejante línea, se trata de las acciones que se han tomado --de parte y parte-- en un contexto donde se han celebrado tres sesiones de conversaciones con exigencias de la parte cubana y silencio por la parte estadounidense.

El 17 de Diciembre pasado hubo una comparecencia simultanea del presidente norteamericano y el dictador sustituto cubano, a partir de lo cual se produjo la primera ronda de conversaciones en la Habana, en paralelo a la cual la representante de EUA se reunió con la oposición cubana, visitó al diario de Yoani Sánchez e hizo declaraciones sobre la política de la isla, muy diferente a como procedían otras delegaciones extranjeras por exigencia castrista.

A partir de entonces, comenzó un proceso de sucesivas exigencias por parte de Raúl Castro y sus voceros, que culminaron con un discurso del dictador sustituto en el seno de una reunión internacional, donde el castrismo condicionó el establecimiento de las relaciones diplomáticas a la concesión por parte de EUA de cinco desproporcionadas exigencias, sin cumplir las cuales sería “muy difícil” establecerse las relaciones diplomáticas, que ya se habían anunciado.

En la segunda ronda de conversaciones --en EUA-- la delegación norteamericana se vio a la defensiva, pudiendo deshacerse a duras penas de la exigencia inmediata de borrar la isla de la lista de países que apoyan el terrorismo. En la tercera ronda, en la Habana, ya la delegación norteamericana se comportó a la altura que el castrismo siempre exige, nada de reuniones con disidentes, nada de declaraciones, simplemente siguieron el guion tradicional del castrismo.

En las circunstancias actuales, resulta inexplicable que la primera potencia mundial negocie a la defensiva con una dictadura en bancarrota. ¿Por qué, si Raul Castro ha exigido a EUA devolver la base naval de Guantánamo, EUA no responde públicamente que de hacerlo, los hermanos Castro le entregarían la base naval a los rusos? ¿Por qué, si la dictadura pide a Estados Unidos astronómicas compensaciones económicas por causa del embargo, EUA no dice alto y claro que es Cuba quien debe pagar miles de millones por las confiscaciones sin compensaciones?

¿Por qué Estados Unidos no declara en voz bien alta que el principal objetivo norteamericano es la necesidad de que la isla se adapte al resto del continente americano (Latinoamérica) y cree un sistema democrático, con elecciones, partidos políticos libres y libertad de prensa?

¿No quiere EUA acercarse a Latinoamérica a partir de su acercamiento a Cuba? Debería entonces hacer énfasis público en los valores democráticos que Cuba no tiene bajo el régimen castrista, diciendo alto y claro que EUA desearía que la isla imitara al resto del Subcontinente latinoamericano, como forma de mostrar a dichos países las carencias dictatoriales presentes en la isla, la represión, la falta de libertades, la prohibición de internet y un largo etcétera.

¿Cómo Estados Unidos permite que Nicolás Maduro se dé el lujo de decir a los cuatro vientos que Venezuela no es una amenaza para EUA si este país tiene informaciones confirmadas que el país Sudamericano suministra regularmente uranio para el plan atómico de Irán? ¿Por qué EUA no utiliza las armas que tiene y permite que tanto Raúl Castro como Nicolás Maduro creen confusión pública respecto a los propósitos antinorteamericanos propios de ambos países?

Es inexplicable el tratamiento de relaciones públicas que la administración Obama ha tenido en sus contactos con el castro-chavismo en esta fase de conversaciones EUA-Cuba. No es haciendo lo que la dictadura quiere, dejándose de reunir con la disidencia en la isla o dejando de declarar en voz alta la necesidad de libertad para el sufrido pueblo cubano como EUA va a mantener una posición aceptable en las conversaciones que ha decidido llevar adelante con la dictadura más longeva del Continente americano. Si Raúl habla ¿por qué Obama no lo hace?

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Última actualización el Martes, 29 de Marzo de 2016 16:09
 
China retrocede con Xi PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 27 de Febrero de 2018 03:28

Collares con la efigie del presidente chino a la venta en Pekín.

Editorial de "El Pais" de Espanha.-

La propuesta del Comité Central del Partido Comunista de eliminar el límite de dos mandatos de cinco años del presidente de China constituye un paso atrás que rompe con 30 años de gestión colectiva y sucesiones ordenadas en el poder. La modificación constitucional —que sin duda será aprobada por una mayoría abrumadora la próxima semana, en la sesión anual de la Asamblea Nacional Popular— abre la puerta a la perpetuación en el poder de Xi Jinping.

China ha logrado un impensable equilibrio hace pocas décadas entre dictadura comunista y economía de mercado. En la toma de decisiones políticas conviven diferentes corrientes —a veces opuestas—, aunque sea bajo el paraguas del Partido Comunista. Estas diferencias internas se dan en todos los sectores estratégicos y, hasta ahora, han permitido debatir el grado de apertura política o económica o la política exterior y de seguridad. Una de las claves que ha permitido que esas diferencias coexistan era la posibilidad de renovar al líder del país —y, por ende, a buena parte de los círculos influyentes— al cabo de diez años. La China de hoy no es una democracia, pero tampoco es la dictadura de culto semidivino ejercida por Mao Zedong (1943-1976). Gracias a las reformas económicas impulsadas por Deng Xiaoping y sus sucesores, el país ha conseguido salir de un atraso tercermundista para convertirse en una potencia mundial de primer orden. El pragmatismo chino ha permitido, además, la convivencia del sistema comunista con el sistema de autonomía local vigente en Hong Kong y Macao.

Ignorando el legado de Deng, Xi se dispone a incorporar al ordenamiento constitucional chino sus principios políticos. Con la reelección indefinida, explicada oficialmente como necesaria para garantizar la estabilidad, se acaba con cualquier asomo de pluralidad dentro del partido. Se trata de un importante y preocupante retroceso.

Última actualización el Viernes, 23 de Agosto de 2019 04:42
 
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