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Artigos: Cuba
Cuba: entre la necesidad de cambios económicos y la lucha por los derechos políticos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Viernes, 04 de Junio de 2010 11:54



Entrevista con FERNANDO RAVSBERG

“Es la primera vez que el gobierno cubano encuentra un interlocutor interno para hablar de temas políticos nacionales”. Tal fue lo expresado por Fernando Ravsberg, corresponsal en La Habana de la BBC, al comentar el diálogo iniciado entre el gobierno de Raúl Castro y la Iglesia católica. Al repasar los problemas más urgentes que sufre la isla, afirmó que el tema de los presos políticos “no interesa masivamente” al pueblo cubano ya que, al no contar con una tradición democrática fuerte, su interés se enfoca en lograr el desarrollo material. “A nivel económico e incluso político, Cuba va hacia un modelo muy parecido al vietnamita”, agregó.

Cuba: entre la necesidad de cambios económicos y la lucha por los derechos políticos

EMILIANO COTELO:

En Cuba, el gobierno encabezado por Raúl Castro y la Iglesia católica iniciaron un proceso de diálogo que no tiene precedentes y que en esta primera etapa se ha centrado en mejorar las condiciones de reclusión de los presos políticos y que conduciría luego a la liberación de esos detenidos.

La noticia fue dada a conocer el jueves pasado por autoridades de la Iglesia católica de La Habana, pero también fue destacada por el diario oficial, Granma, que habló de ella en su primera página durante dos días seguidos.

Mientras el movimiento disidente reaccionaba con cautela, fuera de Cuba el paso tenía amplia repercusión, ya que la situación de los presos de conciencia ha motivado este año varios reclamos muy directos de gobiernos del hemisferio norte y de organizaciones defensoras de los derechos humanos.

El debate quedó instalado en febrero, a raíz de la muerte en huelga de hambre del preso Orlando Zapata, y continuó luego con el ayuno que desde hace tres meses lleva adelante el sociólogo Guillermo Fariñas en demanda de la liberación de 26 prisioneros opositores.

¿Cómo hay que interpretar este diálogo entre el presidente Raúl Castro y los obispos cubanos? ¿Qué está pasando en la isla? ¿Hacia dónde marcha la Revolución desde que Fidel Castro dio un paso al costado?

Vamos a conversar con el periodista uruguayo Fernando Ravsberg, corresponsal en La Habana de la cadena británica BBC.

***

EC - Tú en este momento no estás en La Habana, estás en España, en Madrid concretamente.

FERNANDO RAVSBERG:

Estoy en Madrid.

EC - Si bien vives en La Habana y allí desarrollas tu actividad profesional, cada tanto viajas a España, entre otras cosas para dictar cursos de periodismo.

FR - Exactamente, doy clases de periodismo en la Complutense, cursos de posgrado fundamentalmente.

EC - Desde allí sigues muy de cerca las novedades. ¿Qué importancia le asignas a este canal de diálogo que se ha puesto en marcha entre el gobierno de Cuba y la Iglesia católica?

FR - Es muy importante, es la primera vez que el gobierno cubano encuentra un interlocutor interno para hablar de temas políticos nacionales. Hasta ahora el diálogo siempre había sido con otros países, otros gobiernos, parlamentos, etcétera. Hay un antecedente, hace unas semanas cuando el gobierno de Raúl Castro convocó a la Iglesia católica para decirle que autorizaba a las “Damas de blanco”, las esposas de presos políticos, a marchar otra vez libremente por las calles, como habían hecho durante mucho tiempo, pero en las últimas semanas habían entorpecido sus protestas grupos de personas adeptas al gobierno.

EC - Eso fue a fines de abril, cuando los obispos recibieron respuesta positiva del gobierno a una solicitud que habían hecho para que las “Damas de blanco” pudiesen desarrollar libre y pacíficamente sus marchas todos los domingos por la Quinta Avenida. En ese momento el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, dijo: “Muchas veces hemos hecho gestiones de distinto tipo y en general no se nos contestaba”. Esta vez sí se les contestó.

FR - Exactamente, las dos veces se les contestó. Hay otro antecedente del año pasado, que fue la conmutación de la pena de muerte a unos 50 condenados que esperaban ser fusilados. La noticia pasó casi desapercibida internacionalmente, pero que sin duda tiene relevancia en el tema derechos humanos.

EC - ¿Cuándo ocurrió eso?

FR - A mitad del año pasado el gobierno decretó la conmutación, les cambió la pena de muerte por condenas de 20 años, de 30 años, etcétera.

EC - ¿Cómo se explica que el gobierno del presidente Raúl Castro coloque a la Iglesia católica en esa categoría de interlocutor válido cuando los católicos son minoría en la población cubana? No es una institución fuerte en la sociedad de ese país.

FR - No es una institución fuerte en el sentido de tener muchos adeptos, muchos seguidores. Es una religión minoritaria, la mayor parte de los cubanos profesa una fe afrocubana conocida como santería. Pero sí tiene influencia como voz social, es tal vez la religión más organizada dentro del país y por supuesto tiene una influencia internacional muy grande. De hecho, a partir de este diálogo toda la opinión internacional está atenta a lo que va a pasar.

EC - Quizás un factor importante allí que las dos partes han destacado es el hecho de que lo que se ha establecido es un diálogo entre cubanos, el diálogo del gobierno es con la Iglesia católica de Cuba y con obispos cubanos. ¿Le asignas relevancia a este detalle?

FR - Es muy importante, sobre todo si se tiene en cuenta que quienes gobiernan Cuba en este momento son militares profundamente nacionalistas. Tan nacionalistas que detuvieron cualquier intento de hacer una federación cubano-venezolana, por ejemplo, una idea de Fidel Castro y Chávez unos años atrás. Es un grupo de militares muy nacionalistas que creo que están buscando y han encontrado un interlocutor interno para hablar entre cubanos. Un valor que el gobierno no le da a la disidencia porque esta recibe dinero del exterior.

EC - Incluso dentro de la propia iglesia se están haciendo diferencias. Dentro de pocos días va a visitar Cuba Dominique Mamberti, secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede; estará allí el próximo 15 de junio para participar en jornadas por los 75 años de las relaciones entre La Habana y el Vaticano. Y la semana pasada, cuando se informó de estos contactos, Granma aclaró: “La visita de monseñor Mamberti no está relacionada con las gestiones que en las últimas semanas ha hecho la Iglesia de Cuba ante las autoridades del país a favor de los presos y las ‘Damas de blanco’”. Como que hay una intención de marcar la cancha.

FR - Exactamente, ese asunto es clave. Además es la primera vez –con el antecedente que mencioné– que el gobierno se muestra dispuesto a abrir un diálogo interno. Hasta ahora ha sido capaz de negociar con América Latina, con Estados Unidos, con Canadá, con Europa, pero nunca había aceptado abrir un diálogo político interno, y es el paso que acaba de dar, un paso que, que como todo diálogo entre ciudadanos de un mismo país, considero como positivo.

EC - El cardenal Jaime Ortega cuando hablaba de los resultados de esta reunión decía: “Ha sido un diálogo sobre Cuba, sobre nuestras realidades. ¿Qué tiene de nuevo e importante? Que no hemos ido a tratar problemas de la Iglesia ni necesidades de la Iglesia”, fueron a hablar del país.

¿Por qué el gobierno de Cuba da un paso como este en este momento?

FR - La Iglesia católica ha apostado desde el principio por Raúl Castro. Hay que tener en cuenta que todos los visitantes extranjeros que llegaban a Cuba antes de que Raúl Castro asumiera el cargo veían a los disidentes. El que rompió esa línea fue el cardenal Bertoni, enviado del Papa. Prácticamente es el primer político extranjero que recibe Raúl Castro desde que es presidente, y es el primero que no se reúne con la disidencia, que solamente dialoga con el gobierno. A partir de ese momento todos los políticos y funcionarios que visitaron Cuba durante 2008 y 2009 ningunearon a la disidencia y trataron directamente con el gobierno. E incluso las críticas que han aparecido en la revista de la Iglesia católica han sido muy respetuosas y muy positivas respecto a Raúl Castro. Positivas en el sentido de empujarlo a que siga su programa, no exigirle otras cosas sino su propio programa de cambios, el que Raúl Castro prometió. La Iglesia católica se ha ido ganando un espacio con el nuevo presidente, y creo que esto es resultado de esa confianza que se va ganando entre ambas partes.

EC - Esa respuesta tuya explica por qué se le da a la Iglesia católica ese papel. Pero mi pregunta iba más allá: ¿por qué se da este paso, por qué se inicia un diálogo en el que están en juego las condiciones de reclusión de los presos políticos y eventualmente su liberación? ¿El gobierno de Cuba ha quedado muy presionado en estos últimos meses a raíz de la muerte de Orlando Zapata? ¿Hay un contexto internacional que lo empuja a mejorar su imagen en materia de derechos humanos?

FR - No creo que haya una presión internacional demasiado grande. De hecho, con excepción del gobierno de Estados Unidos, ningún otro gobierno condenó al gobierno cubano por la muerte de Zapata. Sí parlamentos como el de México y el Parlamento Europeo, pero gobiernos como tales no. No creo que exista tal presión. Ante todo hubo un cambio de presidente en el país, cosa que a veces la gente parece olvidar, porque son hermanos, porque los dos se llaman Castro, porque los dos son comunistas; lo que sea, pero son dos presidentes distintos. Es algo similar a lo que acaba de ocurrir en Uruguay, aunque sean dos presidentes del Frente Amplio, Tabaré y Mujica son dos personas diferentes.

En este caso ha habido un montón de cambios en el país que la gente parece no seguir: cambios económicos, reconocimiento de derechos de los ciudadanos, por ejemplo el acceso a internet que estuvo prohibido durante años para los cubanos acaba de ser ratificado legalmente por un decreto como derecho, e inmediatamente se abrieron los cibercafés para que cualquier ciudadano pueda consultar desde el Miami Herald hasta BBC Mundo e incluso El Espectador. Son pasos claves, pasos que no se tienen en cuenta pero que significan, por ejemplo, que el gobierno cubano acepta por primera vez terminar con el monopolio informativo y darle acceso al mundo.

Ha habido una serie de cambios en el acceso de los cubanos a los hoteles, lo cual los convirtió en el verano del año pasado en el 10% de las personas hospedadas en los hoteles turísticos, lo cual demuestra también que hay ciertos sectores con buenos ingresos. Ha habido todo un proceso de cambios que no se sigue, entonces cuando surgen cosas como estas, tan fuertes como el diálogo con la Iglesia católica para mejorar las condiciones de los presos políticos, nos sorprendemos todos y preguntamos qué está pasando. Desde hace dos años y medio están pasando bastantes cosas en el país.

EC - Acá llamaron mucho la atención a mediados de marzo las declaraciones del músico Pablo Milanés, después de la muerte de Orlando Zapata y cuando estaba corriendo la huelga de hambre de Guillermo Fariñas, esa frase tan corta pero tan contundente: “Las ideas se discuten y se combaten, no se encarcelan”. Y dijo más, “hace falta otra revolución porque tenemos manchitas, el sol enorme que nació en el 59 se ha ido llenando de manchas en la medida en que se va poniendo viejo”, “la historia debe avanzar con ideas y hombres nuevos”. En particular este tema de los presos políticos ¿es un problema de los que hoy incluso dentro de Cuba ya no se sostienen?

FR - El problema de los presos políticos no es un problema social, es un problema que se puede discutir a nivel de la intelectualidad, pero la mayor parte de la gente desconoce incluso la existencia de los presos políticos, por un problema de que no se informa nada al respecto. Incluso cuando se habla de contrarrevolucionarios –así se les llama–, inmediatamente la gente toma distancia. Te pongo un ejemplo: la bloguera Giovanna Sánchez va a ser detenida y empieza a gritar frente a una parada de autobuses llena de personas: “¡Me están secuestrando, me están secuestrando!”, y la gente empieza a moverse hacia el lugar; inmediatamente uno de los que la están deteniendo, uno de los policías, dice: “Esta es una contrarrevolucionaria”, y es palabra santa para que todos vuelvan a la parada y miren hacia otro lugar. No es un tema que interese masivamente a la gente, no hay una presión interna.

Pero sí hay una presión externa, y además creo que hay conciencia en el país de que por lo menos 50 de los presos que están en las cárceles fueron tomados prisioneros para ser cambiados por los cinco cubanos presos en Estados Unidos, y se les dieron penas muy duras, excesivas incluso si hubieran cometido los delitos de los que se los acusa, las penas de 25 años son excesivas. Creo que Raúl Castro está intentando enmendar ese error que se cometió hace algunos años.

Hay que tener cuidado con el tema de los presos políticos, se habla de 200 presos, pero muchos de ellos cometieron acciones violentas como asesinatos, como poner bombas en hoteles turísticos y matar ciudadanos europeos. El tema es ¿son esos presos de conciencia también? Ahora va a haber que aterrizar los conceptos y ver la libertad de quién se reclama y la de quién no.

EC - También es cierto que buena parte de los presos políticos son por ejemplo periodistas, gente que no llevó adelante acciones violentas.

FR - De los 200 solo 53 son considerados presos de conciencia por Amnistía Internacional, el resto no.

***

EC - Es importante seguir dando contexto a estas noticias de estos días. Cito otro elemento, en abril el propio cardenal Jaime Ortega, el arzobispo de La Habana, advirtió que Cuba enfrentaba una situación muy difícil y criticó la demora del gobierno en introducir cambios económicos, “lo que produce impaciencia y malestar en el pueblo”, dijo. ¿Cómo está el país desde el punto de vista económico?

FR - Efectivamente hay problemas. El país vivió muchos años del mercado negro. Cuando se dice que un cubano gana 17 dólares mensuales entra en contradicción con las cifras de desnutrición, ya que Cuba es el único país de América Latina que no tiene desnutrición infantil, según la UNICEF. No se puede ganar 17 dólares y alimentar a los hijos. El secreto está en el mercado negro, la mayor parte de la gente roba cosas de su centro de trabajo que revende después en el mercado negro, llámense habanos, pintura, ladrillos, lo que tenga a mano. La gente se acostumbró a vivir de esa manera y tener esos ingresos extra.

En estos momentos el país se está reorganizando, se está reordenando, y el mercado negro se está contrayendo. Eso implica una mejora de la macroeconomía, pero implica a la vez que la gente está perdiendo esos ingresos extra sin un aumento salarial. Entonces la situación económica está apretándose, y el gobierno está tomando medidas, pero muchos consideran, como la Iglesia católica, que lo hace con mucha lentitud. Por ejemplo, se entregaron tierras a 100.000 familias campesinas que ya tienen la posibilidad de ganar mucho mejor, yo entrevisté no hace mucho a uno de los nuevos propietarios, y me contaba que antes de que le entregaran la tierra ganaba 250 pesos cubanos por mes y ahora había pagado el préstamo que le dieron para empezar a trabajar y tenía 7.000 pesos a su favor, el equivalente a 30 meses de trabajo ahorrados. Quiere decir que las condiciones de esa gente han mejorado.

Se han abierto licencias para los trabajadores privados, 10.000 nuevos cubanos pueden transportar personas y mercancías con sus vehículos de forma legal, con licencia. Y así han ido surgiendo otras cosas. Las peluquerías del Estado, por ejemplo, han pasado a manos de los trabajadores, se han formado cooperativas de peluqueros que ahora trabajan para sí mismos, no para el Estado. El Estado les alquila el local, les cobra el agua y la luz, pero las ganancias son para ellos. Así se han ido dando pasos.

EC - Hay una lectura que dice que por ejemplo con la transformación de las peluquerías que eran estatales en peluquerías operadas privadamente, eventualmente por cooperativas, lo que se busca es bajar la cantidad de funcionarios públicos, porque hasta los peluqueros eran funcionarios públicos. Cuba tiene un exceso de funcionarios públicos y un problema de déficit importante en su presupuesto. ¿Qué dices tú de esa interpretación?

FR - En parte sí, pero no baja porque el peluquero deje de ser empleado público, sino porque desaparecen todos los que controlaban al peluquero, los inspectores que iban a ver cuánto hacía al día, los que le llevaban el talco y las hojas de afeitar y los que amolaban las tijeras. Todo el aparato de control que había alrededor del peluquero desaparece, desaparece es la burocracia y él se transforma de un empleado público productivo a un empleado privado productivo. Lo que desaparece es la burocracia improductiva, la que controlaba a estos señores.

Para que tengan una idea del tamaño de la cosa, en Cuba llegó a haber una empresa nacional de limpieza del calzado, una empresa que nucleaba a todos los limpiabotas del país. Imagínense el aparato burocrático que tiene que haber para llevarles betún, cepillos, trapitos, recoger lo que ganan cada día, inspeccionarlos, después pagarles un salario a fin de mes, llevar la contabilidad a nivel nacional para organizar a los lustrabotas. Eso te da una idea de hasta qué punto estaba estatizada la economía del país y hasta qué punto los cambios que está habiendo son importantes.

EC - Pero entonces, por ejemplo cuando las peluquerías dejan de ser estatales, en la medida que desaparecen todas esas tareas de control que tú mencionabas también va a haber funcionarios que se queden sin sus puestos de trabajo.

FR - Eso está pasando, se les ofrecen otras opciones, tienen la posibilidad de buscar tierra. Un país no puede funcionar con un 70% de gente improductiva sentada en oficinas durmiendo bajo el aire de un ventilador.

EC - Hay mucho de autocrítica, entonces, en estas medidas que se están tomando.

FR - Por supuesto, pero no pública. Ante cada medida de cambio que se toma se dice: “siguiendo el pensamiento de nuestro comandante en jefe”, y se cambia todo lo que había hecho Fidel. Creo que en Cuba va a pasar algo parecido a lo que pasó en China, van a tomar las medidas que entiendan necesarias –no me refiero al modelo– pero durante décadas van a seguir hablando del pensamiento de nuestro comandante en jefe, como hablan en China del pensamiento de Mao.

EC - Interesante esa comparación con China, porque yo pensaba preguntarte, teniendo en cuenta que ya han pasado casi cuatro años desde el retiro de Fidel Castro, cuáles son los cambios que ha implicado su relevo por Raúl en la conducción del gobierno y la conducción de la revolución. ¿Hacia dónde va ahora la Revolución cubana?

FR - A nivel económico e incluso político va hacia un modelo muy parecido al vietnamita. El chino tiene otros parámetros, por razones de población y de superficie. Pero va caminando hacia eso con enorme lentitud, los pasos se van dando cada muchos meses. Fidel Castro era un gran improvisador, Raúl Castro es un hombre que prueba cada medida antes de tomarla.

EC - ¿Cómo es ese análisis comparativo? Tú dices que Fidel Castro era un gran improvisador.

FR - Sí, se le ocurría una idea y al día siguiente la aplicaba en todo el país. Después si se había equivocado venía el desastre. Por ejemplo, en los años sesenta se le ocurrió que Cuba tenía que sembrar café en las afueras de La Habana, y mandó a derribar, cortar y arrancar todos los árboles frutales que rodeaban La Habana. Después sembró café, y el café no se dio. Entonces los cubanos, o los habaneros, se quedaron sin café y sin frutas. Raúl Castro es un hombre mucho más pragmático, es un hombre que prueba. Por ejemplo, escogió seis peluquerías de distintos puntos del país, y durante seis meses probó el funcionamiento como cooperativas, las convirtió en cooperativas. Se dio todo bien, muy bien, lo extendió a todo el país. Algo parecido está haciendo con los taxis, creó una empresa de taxis con un sistema parecido de cooperativas, funcionó y ahora lo está ampliando. Pero para proyecto hace una prueba piloto como de seis meses, lo cual hace todo sumamente lento.

EC - Tú tomabas como referencia Vietnam, no China.

FR - Vietnam tiene una superficie y una población similares a las de Cuba. China juega con otros parámetros.

EC - ¿Qué otras características del modelo vietnamita empiezan a verse en Cuba?

FR - Primero, la cooperativización de la tierra; de paso te diré que hay asesores vietnamitas trabajando directamente con los nuevos campesinos. Y otra es la capacidad del aparato político de mover en determinados momentos a la población para lograr éxitos económicos. Por ejemplo, si en algún momento necesitan una mayor producción de arroz, hacen una movilización social para que la gente vaya a sembrar arroz. En Vietnam el control político del Estado es mucho más fuerte que en China.

EC - Justamente, desde el punto de vista de las libertades políticas o de las libertades individuales más en general, tú hablas también de una extrema lentitud en los cambios.

FR - Sí, hay lentitud, pero el tema de las libertades es un tema de núcleos muy pequeños.

EC - Pero es un déficit notorio y grave en la sociedad cubana.

FR - Claro, pero tienes que desprenderte de la idea de Uruguay, un país que ha tenido una tradición democrática, donde la gente está acostumbrada a vivir en democracia, salvo el pequeño lapso de la dictadura militar; digo pequeño históricamente. Cuba es un país que prácticamente nunca fue independiente, al final de la colonia española entraron tropas de otro país, el primer presidente lo puso Estados Unidos, y después prácticamente no tuvo una historia democrática, entonces lo que yo detecto en la calle es mucha más necesidad de cambios económicos que de cambios políticos.

EC - ¿Hasta dónde van a llegar los cambios políticos? ¿Cuál es la impresión?

FR - En la medida en que la gente no los pida no van a llegar muy lejos. La disidencia es ínfima, tiene una influencia muy reducida. Dar libertad a los ciudadanos es reducir poder a un gobierno, y ningún gobierno reduce su poder por voluntad propia, sino cuando la gente se lo exige, se lo pide.

EC - Otra característica que ha tenido la Revolución cubana hasta ahora ha sido la de depender muy fuertemente de un líder, Fidel Castro. Fidel Castro ya no está, o al menos ya no está al frente del proceso; sigue existiendo, sigue pronunciándose, sigue opinando, pero ya no es el conductor.

FR - Y no opina sobre temas internos.

EC - Ha hecho esa diferenciación muy clara.

FR - Sí, opina sobre temas internacionales, pero no sobre el rumbo que está llevando el país.

EC - En su lugar está Raúl Castro, que no tiene las dotes de líder y de caudillo que tenía Fidel. ¿Cómo juega este elemento?

FR - La apuesta es a institucionalizar el proceso. Creo que Raúl Castro no aspira a convertirse en un nuevo caudillo revolucionario, aspira a institucionalizar el país, a que cada uno cumpla su función. Raúl Castro habla muy poco, cuando toca hablar sobre salud pública manda al ministro de Salud Pública, y así. Apuesta a que cada uno juegue su rol y a formar un Estado en el que las instituciones tengan un valor y sean respetadas por la población. Es una apuesta difícil, porque la mayor parte de la población está acostumbrada a seguir a un líder, las instituciones valían hasta que el líder las cuestionaba, cuando el líder la cuestionaba la institución no valía nada. Entonces el tema de cambiar esa mentalidad es un reto, pero me parece que es lo que se están proponiendo, y además creo que no tienen alternativa.

EC - Y después de Raúl, ¿quién?

FR - Ese tema es viejo. Cuando yo llegué a Cuba, hace unos cuantos años, me dijeron: “Y después de la Unión Soviética, ¿quién?”. Apareció Venezuela, después China, después Brasil. Hubo quién. Después dijeron: “Cuando Fidel Castro se muera o salga del gobierno, se va a caer”. Y ahora la apuesta es a qué va a pasar cuando Raúl Castro muera. Vamos de velorio en velorio y las cosas siguen y siguen más o menos igual.

Es muy difícil saber qué va a pasar, te puedo asegurar que todo el gobierno de Cuba en este momento, todo el cuerpo de ministros, son hombres de 50 y 60 años, relativamente jóvenes para ser políticos. No sé si tendrán la capacidad de tomar el rol de la generación histórica. Eso solamente el tiempo lo podrá decir.


Tomado de:

http://www.espectador.com/1v4_contenido.php?id=182985&sts=1

Última actualización el Viernes, 04 de Junio de 2010 11:59
 
A la sombra del Cardenal PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Miércoles, 02 de Junio de 2010 02:03

Por HUBER MATOS ARALUCE

Las conversaciones entre Raúl Castro y los representantes de la Iglesia Católica sobre la libertad de los presos políticos dieron origen a  especulaciones acerca del inicio de una etapa de flexibilización del régimen imperante en Cuba.   El periódico oficial Granma, al informar acerca de estas reuniones, puso en evidencia el interés oficial en alimentar tales conjeturas.

Como resultado de esas conversaciones, se informó que las Damas de Blanco podrían desfilar por la Quinta Avenida.  Desde entonces las turbas “espontáneas”, vulgares y violentas, parecen haber desaparecido del escenario habanero como por arte de magia.

Un desfile por la Quinta Avenida, una zona de extranjeros y embajadas, alejada de los cubanos de a pie, es una ventaja para la tiranía. Da una impresión de tolerancia, mientras evita que las Damas de Blanco entren en contacto con la población.  Entretanto, en otras partes de la isla, con menos exposición a la prensa extranjera, el acoso ha continuado.

Como parte de las negociaciones, la dictadura condicionó la liberación de un grupo de presos a que las Damas de Blanco desfilaran sin las Damas de Apoyo; éstas son cubanas que no tienen presos en las cárceles, pero acompañan a las primeras por solidaridad.  El chantaje fue rechazado por las Damas de Blanco. La tiranía teme que a las Damas de Apoyo se sumen más mujeres del pueblo.

Para demostrar flexibilidad se anunció que los presos enfermos serían trasladados a hospitales – donde debían estar- y llevados a sus provincias de origen. En un país donde el salario promedio es de $17 mensuales y el transporte es un desastre, mantener  a los presos en otras provincias ha sido parte del castigo contra ellos  y su familiares.

Se trata de concesiones limitadas y condicionadas, contra un telón de fondo de represión y tiranía.

Los apologistas del castrismo fuera de Cuba, como el Canciller español Miguel Angel Moratinos, han utilizado esta maniobra de Raúl Castro con la Iglesia para insistir en que esta es la política correcta para lograr concesiones, en lugar de la presión y las penalidades.  Si algo demuestra la presente circunstancia es lo equivocado que está el gobierno español.

Si no hubiera sido por el sacrificio de Orlando Zapata, la disposición de Guillermo Fariñas de entregar su vida por la libertad de los presos y la determinación de las Damas de Blanco, la tiranía no se habría sentido en la necesidad de montar un espectáculo para prometer limitadas concesiones a un pequeño grupo de presos enfermos.

Nadie en el mundo que se considere un demócrata debe aceptar otra cosa que la liberación de todos los presos políticos cubanos, la eliminación de la represión policiaca y la revisión de las causas de todos los demás presos. Exigir menos que un Estado de Derecho en Cuba es una burla al pueblo cubano y equivale a hacerle el juego a la tiranía.

 

Última actualización el Miércoles, 02 de Junio de 2010 02:11
 
El Embeleco PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Domingo, 30 de Mayo de 2010 10:03


Por LÁZARO GONZÁLEZ VALDÉS, ex prisionero de conciencia

Como émulos del bolchevismo, los comunistas cubanos saben cuando, como y con cuales objetivos emplear su arma más efectiva que es el engaño con artimañas y falsas apariencias.

El embeleco de turno fue ideado por la Dirección General de Inteligencia (DGI) para vestir a su jefe el PCC con traje de dialogante rematado con corbata humanitaria, y así aparentar que los profesionales del crimen ahora quieren respetarle los derechos humanos a quienes encarceló arbitrariamente.

Para conseguir su meta el PCC le pidió a la DGI operar a la infiltrada Iglesia Católica de Cuba, y como a esta institución la precede el aspecto noticioso de su notoriedad el engaño de la inteligencia comunista ha tenido amplia cobertura en los medios de prensa.

Por ejemplo, en Internet se lee: “La Iglesia Católica afirmó que se van a dar pasos sobre los presos políticos de Cuba, tras una reunión celebrada el miércoles (19 de mayo) entre sus principales autoridades en la isla y... Raúl Castro” (ver enlace 1).

Poco después Radio Martí aseveró que “El gobierno cubano se comprometió con la Iglesia Católica a trasladar a los presos políticos a cárceles de sus provincias de origen y dar atención médica a los más enfermos” (ver enlace 2).

La artimaña del PCC tiene poderoso enganche como lo demuestra el hecho de que religiosos, analistas y políticos han estado lanzando esperanzadoras declaraciones sobre el tema. “Es una señal positiva”, concluyó el secretario general de la OEA José Miguel Insulza (ver enlace 3) mientras el Cardenal y Arzobispo de La Habana Jaime Ortega sentenció en el oficioso periódico Trabajadores: “Ha sido un diálogo sobre Cuba, nuestras realidades, el presente y el futuro” (ver enlace 4).

Sobre esta falacia del Cardenal Ortega es imperativo señalar que ni la Iglesia Católica ni los funcionarios del PCC tienen el consentimiento de las víctimas (quienes conforman la mayor parte del pueblo cubano) para tratar asuntos relacionados con su presente o su futuro. Los comunistas no han permitido elecciones auténticas por medio de la violencia y la jerarquía católica de Cuba es designada por mandato Vaticano, procedimientos ajenos a la democracia.

Si la Iglesia Católica de Cuba gestiona la libertad de prisioneros políticos en reuniones a puerta cerrada con los carceleros de mis compatriotas yo, como ex preso de conciencia, le agradezco ese acto humanitario pero la comisión de un acto loable no autoriza a la institución religiosa a presentarse como parte del inexistente proceso de cambios que pretende proyectar la DGI.

Hay quienes creen que el servicio de inteligencia del PCC y la Santa Sede trabajan en el reciclaje de los comunistas cubanos. Se infiere que los objetivos principales de los comunistas serían seguir detentando el poder y acceder a créditos bancarios mediante el levantamiento del embargo económico; en tanto que los religiosos estarían interesados en obtener licencias estatales para reabrir escuelas, instalaciones de salud y otras operaciones económicas prohibidas por el PCC desde el siglo pasado.

Esta supuesta colaboración entre la DGI y la Santa Sede podría explicar declaraciones como aquellas hechas en mayo de 2008 por el Vaticano sobre que “encontró en el gobierno (comunista) gran disponibilidad al diálogo y a la cooperación tanto en temas nacionales como internacionales” (ver enlace 5).

Mucho antes, exactamente en abril de 2007, el Cardenal Jaime Ortega indicó que únicamente “por ese camino de distensión con EU (Estados Unidos de América) es por el que puede llegar un mayor bien para el pueblo cubano” (ver enlace 6). Sin embargo Ortega guarda silencio respecto a hechos como que es el PCC quien prohíbe la libre empresa en Cuba; es el PCC quien persigue, desemplea, encarcela, tortura, destierra y asesina a los anticomunistas; es el PCC quien no quiere dialogar con sus víctimas sobre libertad y respeto a los derechos humanos.

Por lo tanto la realidad demuestra que el PCC con sus políticas de odio, su Estado bélico y su extenso historial de violencia es el principal obstáculo para el bienestar de la generalidad de los cubanos.

Mientras la Iglesia Católica de Cuba y su Santa Sede no expresen claramente estas verdades y tomen partido al lado de los oprimidos carecerán de la autoridad moral para mediar por las víctimas del comunismo.

La Iglesia Católica debería reconsiderar su política con el PCC conforme al principio establecido por el Papa Pío XI cuando formuló: “El comunismo es intrínsecamente perverso” (ver Encíclica, marzo de 1937).

Pero al recordar los partidos tomados por la Iglesia Católica a través de la Historia de la humanidad no espero mucho de ella. Me sorprendería si el diálogo espurio que llevan a cabo católicos y opresores del PCC concluye con la liberación de los presos políticos cubanos, no olvidando al Doctor Oscar Elías Biscet encarcelado por orden expresa del criminal Fidel Castro, a quien los Obispos cubanos le desean “que Dios lo acompañe en su enfermedad” (ver enlace 7).

Enlaces Relacionados:

(1)        http://www.infolatam.com/entrada/cuba_iglesia_anuncia_liberacion_de_preso-20869.html

(2)        http://www.martinoticias.com/FullStory.aspx?ID=DA1F4603-9F9B-4E86-9658D167E63D0C50

(3)        http://www.laprensa.com.ni/2010/05/21/internacionales/25321

(4)        http://www.trabajadores.cu/news/2010/5/21/considera-cardenal-jaime-ortega-de-muy-positivo-dialogo-de-raul-y-autoridades-eclesiasticas

(5)        http://www.publico.es/internacional/053173/santo/socialismo?orden=FECHA&pagCom=3

(6)        http://www.cubanet.org/CNews/y07/apr07/04o10.htm

(7)        http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=13589

Última actualización el Domingo, 30 de Mayo de 2010 10:26
 
REUNIÓN DE RAÚL Y LA IGLESIA CATÓLICA. UN ANÁLISIS PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Viernes, 28 de Mayo de 2010 10:58

Por JORGE HERNÁNDEZ FONSECA

Las noticias asociadas a la negociación de Raúl Castro ‘en persona’, con el Cardenal Ortega y el Arzobispo Dionisio García, han tomado por sorpresa a la casi totalidad de la oposición política cubana, a partir del reconocimiento –implícito en la reunión-- de la existencia de una Institución cubana supuestamente representativa de los reclamos políticos en curso (huelga de hambre de Guillermo Fariñas y paseatas pacíficas --pero de protesta-- de las Damas de Blanco) todas insertadas en el diferendo político del pueblo cubano con la dictadura que lo oprime.

El hecho es muy relevante y merece ser abordado en las dos facetas que el mismo presenta, veamos:

En primer lugar, el reconocimiento por parte de la más alta cúpula gubernamental y partidista de la dictadura --que detenta por la fuerza el poder en Cuba-- de otra Institución cubana, que en la reunión bajo análisis representó los intereses de la oposición política a la dictadura (Raúl y la Iglesia reunidos --quedó claro-- hablaron de política interna cubana, no hablaron de problemas religiosos ni internacionales); esto representa el rompimiento del monopolio que hasta ahora clamaba tener el partido de la dictadura (comunista) sobre el pueblo cubano de la isla.

Este primer punto es muy importante, e independientemente de los resultados que vengan de mano de la negociación en curso, representa por sí solo un cambio de actitud en el plano político del gobierno de Raúl. Fidel Castro, por ejemplo, nunca hubiera hecho esta concesión, pero el pragmatismo de los generales de Raúl ha proyectado un camino para su futuro, donde es preferible negociar con una Institución religiosa, que tener que reconocer otros partidos.

En segundo lugar, es importante analizar el contexto donde Raúl decide negociar ‘sus’ presos políticos: por un lado, tiene al frente del gobierno norteamericano un hombre proclive a llegar un acuerdo de entendimiento EUA-Cuba, a corto y medio plazo. Esto es ideal para la continuidad de la dictadura en el poder, a partir del miedo norteamericano de un éxodo balsero de cubanos hacia la Florida, en caso que la isla se quedara sin el gobierno autoritario que Raúl implica.

Como parte del contexto bajo análisis, hay que decir que Raúl tiene 5 espías presos y condenados en EUA, que quisiera fueran liberados, a partir de una voluminosa campaña, lo que le daría un triunfo internacional a la dictadura cubana, con aquellos que califica como “antiterroristas”. En parte, la represión de la Primavera Negra que tiró de circulación a 75 disidentes pacíficos, se realizó para tener al menos 15 opositores presos por cada espía condenado en EUA, según ha trascendido de conversaciones privadas de los hermanos Castro, con vistas a tener “monedas de troca”. Adicionalmente, hay un norteamericano preso en la isla acusado de “espionaje”, que sería parte de una potencial negociación, hablada probablemente en la reunión de Raúl con la Iglesia católica cubana (fueron ¡4 horas!) que estamos analizando.

Otro punto de destaque en el contexto de la reunión es el desconocido estado de salud del dictador vitalicio Fidel Castro. Partiendo de la hipótesis de que es muy difícil imaginar esta reunión con el anciano dictador en sus cabales, existe la conjetura de que su estado de salud se ha deteriorado al extremo de hacerse irreversible. Si fuera este el caso, existe en Cuba una situación muy desfavorable para anuncios comprometedores con la salud del anciano dictador, básicamente por la muerte de Orando Zapata Tamayo en una huelga de hambre, seguida de las marchas continuas de las Damas de Blanco, en paralelo con la huelga de hambre de Guillermo Fariñas. Si Castro el viejo muere, no hay ambiente político como para dar la noticia.

De manera que, una buena parte de lo que sucede, con toda su carga de excepcionalidad, se debe a una estrategia de la dictadura cubana para asegurar su continuidad. Si esa continuidad implica cambios en la economía cubana –a los que el dictador mayor se ha negado repetidamente-- pudiéramos estar en la antesala del anuncio de la muerte de Fidel Castro. Esto sólo sucedería después que el panorama actual se despeje, varios presos sean liberados enviándolos (o no) a España (bajando así la presión de las Damas de Blanco) cambiados (o no) por los 5 espías presos en EUA, calmando de esa manera la opinión pública internacional; Fariñas abandonaría su huelga de hambre y se realizarían algunas concesiones económicas.

En todo este gran telón de fondo emergen dos aspectos relevantes: la salud del anciano dictador (cuya muerte crearía un peligroso e impredecible estado de convulsión en la isla), anuncio que los generales de Raúl están preparado con esmero; y las negociaciones EUA-dictadura para definir un estatus de convivencia menos hostil entre ambas partes, que garantice cierta estabilidad social mínima dentro de Cuba, desde la óptica raulista, y para evitar el tan temido éxodo balsero, desde la óptica norteamericana. Este es el futuro probable.

En estos aspectos relevantes, los presos de ambas partes y la iglesia católica cubana serían usados como monedas de cambio detrás de los objetivos reales --no visibles ahora-- asociados a intereses mayores, como tampoco tendría cabida la democratización de Cuba a corto plazo.

Si la línea de razonamientos anteriores tiene en el futuro algún grado de confirmación, pudiera afirmarse que Raúl prepara con estos movimientos la etapa post Fidel, en la seguridad de que cuando el anciano caudillo desaparezca del mapa político cubano, habrá maneras de entenderse con su vecino del norte, iniciando una nueva etapa en sus relaciones tanto externas como internas. Además, así no tendría necesidad de oficializar ninguna organización política interna fuera del partido comunista, para lo que usaría la Iglesia católica, a la que se acerca.

Todo lo sucedido parece encajarse en una estrategia a medio plazo de Raúl y sus generales, con vistas a dar una continuidad a su dictadura comunista, centrando la atención nacional e internacional en aspectos para los que se han preparado largamente (intercambio de presos, renuncia a algunas arbitrariedades, apertura económica) que serán adecuadamente “vendidos” como “cambios”, bendecidos internamente por la Iglesia católica, que conseguiría algunos accesos adicionales, y por el vecino del norte, siempre que haya garantías de control del éxodo.

Es muy probable que esta sucesión implique mejoras en lo económico (modelo chino en la economía), pero la democracia política, que es lo esperado por el exilio y la disidencia, no está contemplado en los planes raulistas actuales con el proceso de sucesión ya en marcha y tendrá que aguardar nuevos desdoblamientos perspectivos de la situación interna (asociados quizá a la muerte de Raúl) que si bien ahora no es la ideal desde el punto de vista de los generales de Raúl, todavía no constituye ningún peligro para el poder dictatorial actual, casi absoluto.

 

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Última actualización el Viernes, 28 de Mayo de 2010 11:00
 
¡José Martí Nunca Fue Socialista! PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Jueves, 27 de Mayo de 2010 19:42

Por ULISES LARRAMENDI
Las dictaduras totalitarias como la comunista, fascista, nazista o cualquier otro tipo de extremismo radical usan la mentira para obtener y luego mantenerse en el poder, proyectando una imagen falsa de sus intenciones y promesas.
El actual gobierno de Cuba dice ser martiano y seguir las ideas de ese gran hombre llamado José Martí, que dio su vida por la causa de la independencia de Cuba.
El gobierno castrense dice que Martí fue socialista y el no seguir esa ideología es traicionar a Martí y a Cuba.
Los ejemplos que ellos dan son, que a raíz de la Muerte de Carlos Marx, Martí escribió un pequeño artículo hablando de su muerte, de un hombre que estaba a favor de los pobres y la clase obrera.  Si embargo no dicen que Martí respaldaba la idea de defender los pobres y los trabajadores, pero no los métodos y las ideas que Marx predicaba,  advirtiendo del error y espanto de la incitación a la lucha de clase.  
Hay que darse cuenta que el marxismo no era tan conocido y ningún país había sido gobernado por ellos en ese entonce.  
Otras de las cosas citadas fue que el líder comunista Julio Antonio Mella, declaro que al señor Carlos Baliño, uno de los tantos colaboradores de José Martí, que Martí le había confesado ser socialista. De esto no hay ninguna prueba física,  pero si la hay de lo contrario. Ninguno de los más allegados colaboradores o amigos de Marti oyeron estas declaraciones o defensa del socialismo.
También hablan de las críticas de Martí a los Estados Unidos por algunos de su expansionismo en el siglo XIX y la discriminación racial que había en el país.  
Para los comunistas el fin justifica los medios y no importan cuales sean ellos. La verdad sufre antes ellos y es que en Cuba se ha falsificado la historia, tanto la del país como la internacional. La mentira se usa constantemente por el actual régimen como medio de engañar y confundir al pueblo.    
El castrismo piensa que un pueblo que no conozca su historia o no sepa de donde viene, puede ser manipulado. El pueblo se convierte en rebaño y es dirigible a donde ellos quieran. Un pueblo sin pasado no tiene futuro.
La verdad es que Martí nunca fue socialista, al contrario fue antisocialista y lo declaraba abiertamente. Es más que hablaba de su respaldo por el sistema de economía de mercado y la protección a la empresa y propiedad privada.
Uno de los libros que mas influencio a Martí y que fue parte de su biblioteca privada, fue el del escocés John Rae llamado Contemporary Socialism (Socialismo Contemporáneo), el cual es totalmente antisocialista.
En abril del 1884 Marti escribió  un análisis de un artículo del ingles Herbert Spencer sobre el socialismo. En el artículo, llamado como el escrito por Spencer “Esa Futura Esclavitud”,  Martí explicaba que ocurriría en un estado socialista, en esa futura esclavitud.
Martí hablo contra el control del estado sobre la economía y sobre el pueblo, el cual perdería su soberanía.  Martí dijo,”De ser siervo de si mismo, pasaría el hombre a ser siervo del estado. De ser esclavo de los capitalistas, como se llaman ahora, a ser esclavo de los funcionarios. Esclavo es todo aquel que trabaja para otro que tiene dominio sobre el y en ese sistema socialista dominaría la comunidad del hombre, que a la comunidad entregaría todo su trabajo”. También  hablo mucho  de los abusos que esta sociedad socialista traería a una nación.  
Por eso muchos comunistas detestaban a Martí, pero en silencio e inclusive casi ni lo mencionaban antes de 1959. Juan Marinello en 1935 escribió en el Repertorio Americano de Costa Rica, que Martí había sido un fracasado, abogado de los ricos y poderosos por lo que convenía dar de una vez la espalda a su doctrina.
Los comunistas  dicen que Martí creó un solo partido, no dos o tres. Eso les justifica en no permitir otro partido u oposición y así respaldar la actual dictadura socialista.
En realidad Marti fue un amante de la verdadera democracia y era una de las cosas  que el admiraba de los Estados Unidos, la cual quería llevar a Cuba.  Quería una republica democrática que no se opusiese al multipartidismo. Fue amante de la prensa independiente  y de la libre expresión del ciudadano.  Fue enemigos de los caudillos pues decía que ellos tratarían de hacerse dictadores. Había visto los ejemplos de muchos países en America Latina  después de sus independencias y no quería eso para Cuba.  

Ulises Larramendi
Los Angeles California
EEUU

Última actualización el Jueves, 27 de Mayo de 2010 20:30
 
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