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Domingo, 03 de Marzo de 2013 16:15

YOANI SÁNCHEZ: UN HURACÁN CUBANO EN BRASIL

 

Por Jorge Hernández Fonseca


Yoani Sánchez y el autor, Jorge Hernández Fonseca, en una presentación en Feira de Santana

Última actualización el Viernes, 09 de Abril de 2021 17:34
 
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Sábado, 20 de Junio de 2015 21:29

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Crisis política en Brasil: ¿Hay peligro de la izquierda local llegar al poder?

Jorge Hernández Fonseca

La respuesta a la pregunta sobre el peligro de la izquierda en las próximas elecciones queda respondida, no hay peligro. La izquierda en Brasil es fuerte, pero no será gobierno si no se alía con algún otro partido de centro, o de derechas, cosa muy poco probable en el futuro inmediato. Habría un interesante embate Bolsonaro/Izquierda/Moro, pero falta bastante como para tan temprano pronosticar ganador. 


Crisis política en Brasil: ¿Hay peligro de la izquierda local llegar al poder?

Jorge Hernández Fonseca

26 de Abril de 2010

 

La salida del Ministro de Justicia Sergio Moro del gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil, seguido de un enfrentamiento de acusaciones cruzadas, se ha constituido en una verdadera crisis política para la cúpula gobernante del gigante sudamericano. Esto, porque Moro es una unanimidad en el país, en lo que ha rectitud, honestidad y ética respecta, cualidades que precisamente le dieron la victoria a Bolsonaro en las elecciones contra la izquierda local.

 

La preferencia política del actual electorado brasileño se divide en tres partes más o menos similares. Una tercera parte apoya la izquierda, que no es sólo el PT de Lula da Silva. La segunda tercera parte apoya a Jair Bolsonaro, presidente actual, y la última tercera parte, no menos importante, decide su apoyo en función de resultados, prestigios y aspectos regionales.

 

El actual gobierno de Bolsonaro ha tropezado en Brasil con costumbres políticas poco ortodoxas. Bolsonaro es un hombre honesto, que carece de un partido; fue electo en una agrupación política pequeña, en la cual sólo militó pocos meses antes de su elección y rápidamente, una vez en el poder, se desentendió con sus dirigentes y hoy no milita en ninguna agrupación partidaria. Eso lo debilita en el Parlamento, la prensa y el público en general. Las gestiones ante el Congreso, para aprobar leyes, se ven dificultadas por este importante detalle.

 

La izquierda brasileña derrotada, por su parte, continúa siendo poderosa y ha movido sus hilos inteligentemente para hacer una oposición contra todo y contra todos. Sin embargo, hay que decir que la izquierda de Lula da Silva sólo fue gobierno durante 13 años, porque hizo alianza con el mayor partido político brasileño, el Movimiento Democrático Brasileño, MDB, de centro derecha, sin lo cual jamás hubiera conseguido ganar ninguna elección presidencial en Brasil.

 

Adicionalmente, al desentenderse Sergio Moro con Jair Bolsonaro --ambos compartiendo ideologías políticas similares-- (nada que ver con las izquierdas) y además, siendo Moro una unanimidad en Brasil, acaba de nacer un fuerte aspirante a la presidencia del país, cosa que desde luego ya preocupa a la izquierda local, porque sería un candidato que correría al cargo sin los sin sabores y tropezones que ya Bolsonaro ha tenido que amargar en su gobierno.

 

De manera que, la respuesta a la pregunta sobre el peligro de la izquierda en las próximas elecciones queda respondida. La izquierda en Brasil es fuerte, pero no será gobierno si no se alía con algún otro partido de centro, o de derechas, cosa muy poco probable en el futuro inmediato. Habría un interesante embate Bolsonaro/Izquierda/Moro, pero falta mucho tiempo como para tan temprano pronosticar ganador. En Brasil hay dos turnos electorales, si ningún candidato obtiene mayoría en el primer embate, es obligado a alianzas para el segundo turno.

 

Bolsonaro tiene dos años y medio más de gobierno. Ahora hay el peligro de un impeachment, aunque en el Congreso no hay mucho ambiente al respecto. Sin embargo, Bolsonaro tiene un vicepresidente, el general Mourón, de ideología similar al presidente, por lo cual el peligro de un cambio de gobierno por impeachment no implica un cambio de ideología del gobierno en Brasil.

 

 

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Última actualización el Lunes, 18 de Mayo de 2020 15:31
 
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Sábado, 20 de Junio de 2015 21:35

El Coronavirus: Los comunistas chinos contra el Mundo

Varios médicos y enfermeras chinas alertaron de la potencial epidemia-pandemia. La responsabilidad del equivocado tratamiento que recibieron recae sobre las autoridades comunistas, prestas siempre a acallar toda voz que implicara un “problema de imagen” en la sociedad comunista, cargando así con las culpas de la propagación del Coronavirus al Mundo.

 


El Coronavirus: Los comunistas chinos contra el Mundo

Jorge Hernández Fonseca

9 de Abril de 2010

 

Según el grave curso de los acontecimientos relacionado con la crisis de salud global debido a la pandemia provocada por el Coronavirus, la sociedad mundial que surgirá como resultado de esta realidad actual, sufrirá consecuencias políticas, económicas y sociales importantes.

 

No hay mucho que discutir respecto a que la epidemia comenzó en la China continental. Resulta además evidente que los dirigentes chinos trataron de ocultar el problema en ciernes, cuando señales alarmantes fueron emitidas por profesionales médicos que luchaban contra el Coronavirus en sus orígenes. También fue cruel e irresponsable el trato que estos médicos recibieron de las autoridades chinas al inicio de la epidemia, lo cual colaboró a la pandemia.

 

Varios médicos y enfermeras chinas alertaron de la potencial epidemia-pandemia. La responsabilidad del equivocado tratamiento que recibieron recae sobre las autoridades comunistas, prestas siempre a acallar toda voz que implicara un “problema de imagen” en la sociedad comunista, cargando así con las culpas de la propagación del Coronavirus al Mundo.

 

Esta irresponsabilidad del gobierno chino --y la pandemia que hoy se ceba en todo el Globo-- seguramente provocará dos consecuencias importantes: primero, habrá una revisión del trato económico-comercial que Occidente tiene con China, en el sentido de retirarle muchas de las fábricas e inversiones de todo tipo que hoy la benefician y, en segundo lugar, habrá un pase de cuentas interno contra los actuales gobernantes chinos y la ideología que los impulsó a este desastre mundial, como culpables de la pandemia. Los jefes comunistas pagarían sus culpas.

 

Por la prensa internacional se conoce la situación de pandemia en que la filosofía comunista ha colocado a todos los países del planeta, por la aplicación sistemática de un método profiláctico marxista: mentir respecto a todo lo que pudiera “dañar” el supuesto prestigio del sistema comunista y la opresiva sociedad que este promueve. Como si en el comunismo no pudiera haber errores que provoquen una epidemia. Por honestos, fueron sancionados varios médicos y enfermeras chinas. Por eso, no fueron “los chinos” --en abstracto-- los que provocaron este desastre humanitario, fueron los “comunistas chinos”. Por esa razón, una consecuencia de este desastre podría ser que los comunistas chinos fueran derrotados y dejaran de dirigir el país.

 

La anterior posibilidad tendría consecuencias en otros países comunistas remanentes, como Viet Nam, Corea del Norte y lógicamente Cuba, abocada a su propia problemática por el cambio generacional, la pérdida de Venezuela como benefactora y la cercana muerte de los históricos.

 

Las actuales inversiones de Occidente en China se reubicarían, algunas en los países de origen, otras en países occidentales que tengan condiciones de producción a bajo costo, como Brasil, Argentina y Chile, entre otros. Mientras, se haría justicia dentro de China, por la culpa comunista de provocar esta guerra (intencional, o no) de los gobernantes chinos vs. el Mundo.

 

 

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Última actualización el Lunes, 18 de Mayo de 2020 15:38
 
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Sábado, 20 de Junio de 2015 21:32

Latinoamérica: El contraataque de la izquierda Castro-Chavista

El Grupo de Lima, se opuso a una intervención militar --que era lo que se demandaba-- para cerrar la partida contra Venezuela. El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se había manifestado por la solución militar, pero el presidente Duque abortó el intento y ahora paga con una guerra asimétrica en su país, mientras Venezuela observa complacida.


Latinoamérica: El contraataque de la izquierda Castro-Chavista

Jorge Hernández Fonseca

27 de Noviembre de 2019

El ataque de las masas --supuestamente bien intencionadas-- a las infraestructuras de Ecuador, Chile y Colombia (hasta ahora) todos sabemos que se originaron en planes estructurados en los laboratorios Castro-Chavistas de la Habana y Caracas. Estos certeros y destructivos ataques “populares”, tienen también justificativas más o menos reales en problemas que estos países presentan y/o fueron iniciados como una reacción premeditada a medidas impopulares.

 

Dicho lo anterior, personalmente creo que la situación actual por la que atraviesa Latinoamérica debe ser vista como un todo. Una óptica global sería ver estos desmanes generalizados como una revancha del Castro-Chavismo a la situación crítica que atravesó la Venezuela de Maduro a inicios de este ano, acosada por manifestaciones populares y la proclamación de Juan Guairó como Presidente Encargado, cuestionando la dudosa legitimidad de Maduro al frente del Ejecutivo. Entonces la cabeza de Maduro no valía un céntimo, pero no se consiguió derrotar.

 

Latinoamérica, representada por el Grupo de Lima, se opuso entonces a una intervención militar --que era lo que la situación demandaba-- para cerrar la partida contra en Venezuela. A inicios de este ano, los ministros de defensa de Colombia y Brasil, que tienen frontera con Venezuela, fueron convocados a Washington. No es difícil imaginar que fue para coordinar las acciones bélicas. Recuerdo que el flamante presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se había manifestado partidario de esta solución, pero el presidente Duque abortó el intento y ahora paga con una guerra asimétrica en su país, mientras Venezuela observa complacida.

 

La experiencia histórica nos señala que cada vez que se toma una decisión equivocada en el campo bélico (es el actual campo Latinoamericano) las consecuencias se pagan muy caras. Colombia (y el grupo de Lima) no querían guerra (contra la Venezuela chavista) por circunstancias humanitarias, pero resulta que es ahora Venezuela quien le ha llevado la tan temida guerra a sus propios espacios, de manera irregular y asimétrica, pero dolorosa y cruel.

 

El Castro-Chavismo tiene a Brasil en la mira para la continuación de su guerra asimétrica dentro del Gigante Sudamericano, pero ya Bolsonaro ha tomado medidas preventivas. Todo pudiera haberse evitado si a inicios de año, aquella guerra contra el chavismo, el Grupo de Lima (que ahora sufre las costosas consecuencias de su indecisión, o su mala decisión) lo hubiera cortado por lo sano, liberando además al sufrido pueblo venezolano. Ahora hay guerra dentro de la Latinoamérica democrática, los venezolanos continúan oprimidos y el Castro-Chavismo vivo.

 

Las circunstancias que se dieron a inicios de año en Latinoamérica ya no son las mismas. Brasil, que en aquel entonces hubiera entrado en la confrontación, ya no piensa igual y aunque la Colombia agredida sea ahora más proclive a la solución bélica contra su vecino venezolano, en EUA hay un ambiente electoral que pudiera no ayudar en este sentido. Oportunidad perdida.

 

Las lecciones de la Segunda Guerra Mundial son determinantes. A inicios de la misma, los futuros aliados contra el fascismo, todos, para evitar la guerra, permitieron con su debilidad que Hitler tuviera manos libres para actuar, como ahora le permitimos a Castro y a Maduro. Los errores se pagan caro; es duro reconocer que los desmanes actuales hubieran podido evitarse.

 

 

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Última actualización el Lunes, 18 de Mayo de 2020 15:40
 
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Sábado, 20 de Junio de 2015 21:39

Cuba, Venezuela y el socialismo derrotado.- La inminente caída de Maduro en Venezuela, las consecuencias políticas y económicas que ese derrumbe tendrán en Cuba --acelerando el ya deteriorado panorama interno en la isla-- aunado a la derrota ideológica mental de los nuevos dirigentes cubanos --como Díaz Canel-- junto a la presión de la administración actual de EUA, son el marco apropiado para un viraje definitivo en la política interna cubana, que ya no podrá continuar como hasta hoy con los caprichos de Raúl, la herencia de su hermano Fidel, o el mandato del partido comunista.


Cuba, Venezuela y el socialismo derrotado

Jorge Hernández Fonseca

9 de Marzo de 2019

Se respira en Latinoamérica un aire de libertad, mezclado con un fuerte olor de derrota del socialismo en sus dos manifestaciones más nocivas para Nuestra América: el socialismo del Siglo XXI de Hugo Chávez y el socialismo castrista del Siglo XX. Sucesivas victorias de la derecha en Argentina, Chile, Perú, Colombia, Ecuador y Brasil, constituyen el telón de fondo de la debacle en Venezuela, la casi rendición de Nicaragua y el desastre socio-económico cubano.

 

Es sabido que el castrismo ha sido el origen de la fracasada ofensiva socializante, la que en un momento dado consiguió asentarse en los gobiernos de numerosas naciones latinoamericanas, con diversos grados de sumisión al castrismo, apoyado siempre en el dinero chavista. Hoy queda muy poco de esa época, derrotada en cada país por la propia ineficiencia socialista en unos casos, la corrupción rampante en otro y el matrerismo político izquierdista en los restantes.

 

En la Cuba castrista queda sólo una caricatura, donde el rey está cada vez más desnudo. El sucesor de la dinastía de los hermanos Castro, Miguel Díaz Canel, se manifiesta cada vez más como enterrador del cadáver socialista, que como sucesor efectivo. En reciente reunión con el sector estatal gastronómico, les pidió a los administradores estatales que “copiaran los métodos de los restaurantes privados”, admitiendo sumariamente el fracaso socialista del castrismo.

 

Me cuesta trabajo imaginar a un Fidel Castro pidiéndoles a los administradores del INIT de su época, que copiaran los métodos de los restaurantes privados, como forma de ser eficientes cumplidores de la economía socialista. La admisión de Díaz Canel es reflejo del profundo convencimiento subliminar de que sólo la iniciativa privada es capaz de trabajar con eficiencia.

 

La inminente caída de Maduro en Venezuela, las consecuencias políticas y económicas que ese derrumbe tendrán en Cuba --acelerando el ya deteriorado panorama interno en la isla-- aunado a la derrota ideológica mental de los nuevos dirigentes cubanos --como Díaz Canel-- junto a la presión de la administración actual de EUA, son el marco apropiado para un viraje definitivo en la política interna cubana, que ya no podrá continuar como hasta hoy con los caprichos de Raúl, la herencia de su hermano Fidel, o el mandato del partido comunista.

 

La posición de derrota virtual del chavismo-madurismo en Venezuela tiene muchos componentes asociados a la lucha de los demócratas venezolanos dentro del país, organizados en torno al Parlamento opositor democráticamente electo, que ha permitido un apoyo internacional, liderado por Estados Unidos. Dentro de Cuba no hay nada parecido; no sólo carecemos de Parlamento electo, ni siquiera hay una voz opositora única a la cual respaldar.

 

No hay dudas que la coalición encabezada por EUA que hoy rechaza a Maduro, potencialmente también rechace a Díaz Canel. Además, es conocido que el ejército cubano ha sufrido fuerte deterioro en su parque de armas, por lo cual no representa un peligro militar para EUA. Sin embargo, los norteamericanos valoran esta fuerza para controlar a traficantes de drogas y para no permitir una grave desestabilización social al interior de la isla, que les haga temer una estampida balsera hacia la Florida, miedo permanente de la administración de EUA. Todo eso aunado a que en el caso Cuba, EUA tendrá una influencia mayor en las decisiones internas con vistas a una transición a la democracia, es difícil predecir qué papel jugará la oposición política cubana en un potencial colapso del castrismo, aspecto sin embargo muy claro en Venezuela.

 

 

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Última actualización el Lunes, 18 de Mayo de 2020 15:47
 
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