El enemigo no está a 90 millas de Cuba sino en las colas, Por YOANI SÁNCHEZ

"Serán sancionados con 180 días de prisión los especuladores y acaparadores de ...

Brasil: Hamilton Mourao: “Vamos a cerrar filas con el gobierno de la Argentina”

SAN PABLO (Especial).- ”Vamos a cerrar filas con el gobierno de Argentina, ...

La guerrilla colombiana del ELN aprovechó los confinamientos para expandir vertiginosamente su prese

Las avanzadas territoriales del ELN tienen un modus operandi: llegan, reúnen a ...

En medio del escándalo de corrupción, el rey emérito Juan Carlos I anunció que abandona España

El rey emérito de España, Juan Carlos I, comunicó a su hijo ...

Fachin revoga decisão de Toffoli que deu à PGR acesso aos dados das forças-tarefa da Lava Jato

O ministro Luiz Edson Fachin, do Supremo Tribunal Federal (STF), revogou nesta ...

Los comunismos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 28 de Junio de 2020 19:37

El comunismo vive en la negación y el olvido de sus crímenes y ...

Por REINALDO ESCOBAR.-

La primera vez que busqué el significado de la palabra comunismo lo hice en un pequeño diccionario de bolsillo que tenía mi madre. Para mi sorpresa, detrás de los dos puntos había una sola palabra: hambre. Eso ocurrió a mediados de 1959, cuando todavía no circulaban en Cuba los manuales de marxismo-leninismo producidos en la Unión Soviética.

Una década más tarde participé con entusiasmo en las discusiones universitarias donde se debatía si el comunismo triunfaría primero en Francia, Alemania, Inglaterra o Estados Unidos. Éramos jóvenes e ingenuos y deseábamos lo mejor para la humanidad, incluyendo la paz mundial, el amor libre y ese chorro lleno de bienes materiales que permitiría a cada cual recibir según sus necesidades.

Quizás por los efectos retardados de aquellas intoxicaciones intelectuales, cada vez que escucho o leo a alguien comentar sobre los problemas del comunismo en Cuba, tengo el impulso de argumentar que este país está muy lejos de instaurar el sistema social que lleva por nombre comunismo, pero hacer semejante aclaración suele confundirse con la defensa del sistema. Es como si se dijera "¡Ya quisiera Cuba vivir en el comunismo!".

Se precisaba transitar por la cara fea, en la que se resolvería aquella supuesta contradicción confiscando las propiedades para presuntamente socializarlas

En El capital Carlos Marx advertía que el comunismo sería "una forma superior de la sociedad cuyo principio fundamental es el desarrollo pleno y libre de todos los individuos", donde el trabajo se convertiría en la primera necesidad vital de los ciudadanos. Detrás de esa aseveración propagandística se supone que había una base científica respaldada por el descubrimiento de "la contradicción entre el carácter social de la producción y la propiedad privada sobre los medios de producción".

Si bien la meta final era la cara bonita del comunismo, maquillada y expuesta bajo luces en  el anuncio de que "la tierra será el paraíso de toda la humanidad", como proclama la versión hispana de La Internacional, se precisaba transitar por la cara fea, en la que se resolvería aquella supuesta contradicción confiscando las propiedades para presuntamente socializarlas.

En las décadas que este experimento social se ha llevado a cabo en diferentes países, se demostró que para imponer el sistema resulta imprescindible despojar a los ciudadanos de sus libertades, porque de nada sirve incautar propiedades si no se arranca de raíz el deseo de llegar a ser propietario en quienes nunca lo fueron, y para eso se tiene que suprimir el derecho a organizar otros partidos para que nunca lleguen al poder, o al Parlamento, los que pretendan restaurar el derecho a la propiedad.

Las deformidades más grotescas de este otro rostro del comunismo se muestran en los aparatos represivos, sin los cuales no es posible despojar libertades ni suprimir derechos.

 

La ineficiencia del sistema es, en consecuencia, el resultado de una secreta venganza personal del carácter individualista de los seres humanos

La contradicción que no alcanzaron a ver ni Marx ni los marxistas es la que aparece entre la naturaleza humana tendiente a la individualización y la ficción de socializar la propiedad de los bienes de producción. La ineficiencia del sistema es, en consecuencia, el resultado de una secreta venganza personal del carácter individualista de los seres humanos.

La aparición de una casta burocrática pretendiendo desde el Estado representar el rol de propietario que supuestamente le corresponde a la sociedad no solo genera la consabida corrupción y el inevitable nepotismo, sino junto a esta casta, o mejor, bajo ella, se forja una masa de trabajadores desinteresados en producir, más enajenados aún que en el capitalismo.

La casta que manda procura rodearse de privilegios: consigue becas para sus hijos en las mejores universidades del mundo, recibe tratamiento médico en hospitales privados de países capitalistas, organiza viajes al extranjero y gasta sus desorbitantes viáticos adquiriendo las últimas ofertas de la satanizada sociedad de consumo.

La masa de trabajadores, no exenta de ambiciones pero desprovista de oportunidades, simula sumisión para no llamar la atención, mientras usa en beneficio propio el tiempo, los materiales y los recursos que el Estado pone en sus manos para el cumplimiento de los planes y lo hace como único recurso para intentar equilibrar el abismo entre su salario y el costo de la vida.

Entre los que mandan y los que simulan obedecer, se mueven los despiadados represores, los inescrupulosos inspectores que vampirizan a los emprendedores, los administradores que no se arriesgan a cargar con lo robado pero miran a otro lado a cambio de su tajada y una caterva de oportunistas en los "niveles intermedios", siempre listos a delatar y en cuanto le den un chance a escapar.

Si lo que ha venido ocurriendo en Cuba en las últimas seis décadas cabe en esta somera descripción del rostro feo del comunismo, entonces no es necesario aclarar que el país aún no ha alcanzado ese escalón superior de la sociedad que prometieron los demagogos y que añoraron los ilusos. Sí. Esto es el comunismo.

14 Y MEDIO

Última actualización el Domingo, 05 de Julio de 2020 01:28
 

Add comment


Security code
Refresh

El mercado negro 'también está pelao': h

Indicado en la materia

Por JORGE ENRIQUE RODRÍGUEZ.-  Después de caminar todo el barrio Arletis Castro logró encontrar un "sobrecito" de café Hola al precio de 25 pesos. Solo un mes atrás ese mismo sobre costaba en...

Rumbo a la hambruna: el equivocado orden

Indicado en la materia

Por DIMAS CASTELLANOS.-  El Gobierno se debate en una insalvable contradicción: superar la crisis en que está sumido el país y sostener el modelo que la generó; hundido en la insolvencia financiera, si...

'Es una traición bien pensada': las nuev

Indicado en la materia

Por GERÓNIMO GARCÍA.-  Parodiando una frase utilizada por Fidel Castro contra los cubanos que abandonaban la Isla por el puerto del Mariel en 1980 —"no los queremos, no los necesitamos"—, vecinos de...

Enroque corto de Raúl Castro en Cuba: un

Indicado en la materia

Por EMILIO MORALES.-  A cuatro meses de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, y agobiado por el demoledor cerco que le ha puesto el Covid-19 a la maltrecha economía cubana —sumado a la...

La dolarización castrista. Un análisis

Indicado en la materia

Por Jorge Hernández Fonseca.- Las medidas tomadas por la dictadura para paliar su crisis económica tienen varias facetas de análisis, la principal de las cuales es la evidencia de haberse tomado (est...

La miopía del Partido Demócrata de los E

Indicado en la materia

  Por Jorge Hernández Fonseca.-  Tanto ANTIFAS como BLM son organizaciones marxistas y están muy conscientes de la necesidad de aprovechar cualquier incidente para provocar artificialmente las protestas e incitar a la ...

Las lecciones de las depredaciones en EU

Indicado en la materia

Por Jorge Hernández Fonseca.-  Lo complejo de la situación actual es que el Partido Demócrata, prisionero de la izquierda política interna, se ha dejado arrastrar por el mundialismo izquierdista y ha sant...