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Artigos: Cuba
La crisis turística de Cuba solo se puede arreglar mediante diálogo con los empresarios privados PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 17 de Septiembre de 2020 04:45

Aumentan un 12% los visitantes a Varadero a pesar de la crisis del turismo  cubano

Por Elias Amor.- 

El sector turístico de la economía cubana se enfrenta a la que puede ser la peor temporada alta de la historia. Un ejercicio desastroso en este último tramo del año. Mientras que las principales potencias turísticas, como España, Italia o Francia ya dan por perdido el año con importantes descensos en sus volúmenes de viajeros e ingresos, Cuba todavía tiene una opción si sabe aprovechar los meses que transcurren de noviembre a marzo, en los que se concentra una parte importante de su actividad estacional.

Sin embargo, no lo tendrá fácil. El ministro de economía ya advirtió de la ausencia de divisas en el primer semestre como consecuencia del parón del turismo. Nada hace prever que 2020 sea para el turismo cubano el peor ejercicio de su historia.

Los meses de verano se pueden calificar de catastróficos, con apenas ingresos de viajeros procedentes del exterior y la absoluta parálisis de la planta hotelera, dedicada a otras labores. Conforme se empezó a controlar los riesgos de la pandemia, fruto de las medidas de confinamiento del régimen, el sector empezó a mostrar un cierto optimismo cuando se produjo el anuncio Reino Unido o de Canadá de que iban a autorizar a sus turistas viajar a Cuba para pasar sus vacaciones de temporada.

No obstante, el turismo internacional se muestra cauteloso ante las nuevas cifras de la pandemia, que registran rebrotes por toda la Isla y que han vuelto a exigir confinamientos parciales en determinadas zonas. Lo cierto es que, en este momento y cabe suponer que en los próximos meses también, los gobiernos de todos los países sigan apostando por listas negras de países a los que no se recomienda viajar. Si Cuba no sale de estas, su sector turístico está muerto.

Porque la realidad es que, un sector que nació y vive para el turismo internacional (el turismo de origen nacional apenas tiene incidencia en las cifras de actividad y se está viendo este año) no va a poder hacer frente a la difícil situación que atraviesa, si no es capaz de hacer los deberes y desplegar políticas que permitan orientar su futuro. Es cierto que el entorno actual es sombrío, y que todos los países con actividad turística parecen encontrarse en una espera tensa para saber si sus gobiernos adoptan una estrategia capaz de evitar que el deterioro se prolongue también durante la temporada alta, que ya viene.

El gobierno cubano no ha dicho gran cosa. Algunas medidas adoptadas en el mes de marzo cuando comenzó el confinamiento se mantienen en vigor, y son, hoy por hoy, la única respuesta a la crisis. Mientras tanto, ¿qué ha ocurrido en el turismo cubano?

Básicamente, en ausencia de una acción de gobierno eficaz, se ha instalado el sálvese quien pueda, sin más. Los hoteles gestionados por las empresas españolas hablan de ofrecer teletrabajo a los turistas, la localización de los turistas en la cayería norte rompe uno de los puntos fuertes del turismo cubano que es la cercanía al pueblo, algunos aeropuertos continúan cerrados, el transporte interprovincial de pasajeros detenido. Peor aún, el sector privado continúa destruyendo el tejido empresarial que había comenzado a despuntar y muchos creen que numerosas empresas desaparecerán para siempre. Se avecina un gran desastre para el sector turístico de la economía cubana.

Los especialistas insisten en que el gobierno tiene que esforzarse en el control de los brotes epidémicos porque esta es su responsabilidad y además, la única vía para dejar atrás la crisis. Al mismo tiempo, se tiene puesta su mirada en la capacidad de gestión del gobierno cubano para sacar al turismo de la crisis, y las medidas anunciadas dentro de la Estrategia adolecen de concreción y, en absoluto, representan un plan eficiente, coordinado y pragmático dirigido específicamente al sector. Básicamente cuatro áreas se han definido por el gobierno para lograr la capacidad del turismo para reponerse, en primer lugar, reparación de habitaciones e instalaciones, segundo, nuevos productos innovadores y acelerar cluster con otros sectores (salud, cultura, deporte, ecología), tercero, nuevos parámetros de calidad certificados basados en mayor seguridad y sostenibilidad, y cuarto, medidas para mitigar la caída de ingresos y empleo.

Desde esta perspectiva, no cabe duda que el gobierno debe ayudar a las empresas del sector turístico a sobrevivir a una coyuntura que no es solo turística, pero que está golpeando al turismo mucho más que al resto. Y para adoptar las medidas más adecuadas, ya se ha destacado en este blog en ocasiones anteriores que lo primero que debe hacer el gobierno es escuchar con atención a los empresarios privados del turismo, porque ellos tienen un conocimiento de mayor calidad y cantidad que los poderes públicos, a la hora de definir las necesidades y debilidades de su negocios.

Si el gobierno cubano se sienta en la mesa con los empresarios privados del turismo cubano y decide atender sus demandas para la incorporación de las mismas en ese plan, absolutamente necesario para el sector, podrá comprobar que se producirá un avance en los resultados.

Porque escuchar a los empresarios privados es fundamental para empezar a definir las políticas económicas en Cuba, ya que existen actualmente alrededor de 620.000 trabajadores por cuenta propia que necesitan ese hálito para superar sus dificultades. En vez de reprimir, hostigar y recargar a estos colectivos con una elevada presión fiscal, el gobierno puede y debe escuchar sus demandas, y si lo hace, sus políticas serán mejores.

No debe tener miedo el gobierno comunista cubano a los empresarios privados, y menos en un contexto como el actual, en el que van a pedir apoyo económico y financiero para mantenerse a flote, desplegar ayudas financieras y fiscales adecuadas a una situación en la que sus ingresos caen en picado, y abordar la negociación de ideas conjuntas y eficaces para hacer frente a las penosas restricciones impuestas desde los principales mercados de procedencia del turismo.

Se trata de elaborar un nuevo espacio de diálogo en el que se trabaje conjuntamente con un sector privado que ha alcanzado en Cuba unas dimensiones cuantitativas y cualitativas de gran relevancia. Experiencia de diálogo que inmediatamente se debe trasladar a otros sectores como el agropecuario o los transportes. El diálogo del gobierno comunista, serio y coherente, sin contradicciones, discursos dobles y verborrea ideológica, puede trasmitir al mundo una notable credibilidad de la economía cubana, que es necesaria, más que nunca, en estos momento.

Una credibilidad acompañada de una percepción internacional de Cuba como un país seguro, con un gobierno que se empeña con ejercer el control de su crisis sanitaria y donde las administraciones públicas son capaces de trabajar de forma clara y transparente, con las empresas de manera coordinada y con el mismo objetivo. Se que harán oidos sordos a esta propuesta, pero es que no hay otro camino. Y ahora la oportunidad es mejor que nunca antes.

14 Y MEDIO/CUBAECONOMIA

Última actualización el Miércoles, 23 de Septiembre de 2020 20:27
 
La élite teme una explosión social PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Miércoles, 16 de Septiembre de 2020 00:20

El Maleconazo. (Karel Poort)

Por ARTURO MARTINEZ.-

Es casi increíble que el pueblo de Cuba pueda sobrevivir en estos días de empeoramiento del panorama económico, político y social, sumado a la pandemia de covid-19 que está azotando el mundo.

Dentro de toda esta tormenta y penurias, vemos cómo la dictadura recrudece el principal mecanismo de control que ha utilizado y utiliza muy eficientemente, que es el control sobre lo más importante para la sobrevivencia: la comida. El pueblo se ha acostumbrado a los apagones y a la escasez de agua, y ahora tratan de sacarle los pocos centavitos que las familias envían a sus parientes en la Isla vendiendoles los productos necesarios para subsistir en una moneda extranjera inaccesible a la población.

El nivel de desesperación de la élite es claramente visible. La pandemia los ha cogido por sorpresa y, aunque le ha permitido forzar al pueblo a estar encerrado en sus casas y mantiene así un mejor control de la población, les ha supuesto una gran pérdida económica, al tener que cerrar sus puertas a su mayor y único ingreso de capital fuerte y súper bajo costo como lo ha sido el turismo internacional. Cuba no posee ningún otro renglón económico que pueda mantener no solo los niveles básicos de subsistencia de la población, sino también el pago de sus astronómicas deudas.

Las reservas de productos alimentarios de la más baja calidad que pueden proveer o comprar en el mercado internacional cada día se reduce más y el nivel de la hambruna y el descontento entre la población es mucho más elevado y cercano a una explosión. Esto es algo que ellos saben y los tiene aterrorizados, pues les sería muy difícil de controlar. Ya pasó en el 94, con el llamado Maleconazo, y hoy puede suceder en todo el país, desde el Cabo de San Antonio hasta la Punta de Maisí.

Hoy, los cubanos cuentan con algo que no existía 10 o 15 años atrás y es que todos, especialmente los jóvenes, poseen un teléfono celular con cámaras de fotografía y video. Hoy la comunicación dentro de la Isla es mucho más fácil y rápida, así como la comunicación con el extranjero y, aunque la dictadura intenta controlarlo, siempre hay vías que permitirán saber si hay una explosión de gente saliendo a las calles de La Habana. Y si al mismo tiempo esto pasa en Santa Clara, Camagüey y Santiago de Cuba y comienza un alzamiento general en toda la Isla en el mismo día, sería imposible mantener el orden en toda la Isla. Además, es hora de recordar a todos los miembros del Ejército y de la Policía que ellos también son cubanos y que sus familias, hijos, madres, primos y demás están viviendo la misma situación de hambruna y desesperación que el resto de la población.

Creo que los supuestos grandes líderes de la dictadura están preparados para estos acontecimientos, pues no tengo dudas de que los descendientes de la familia Castro, que son unos cuantos, así como los actuales dirigentes de alto nivel y algunas pirañas de sus círculos de criminales tienen cuentas bancarias por todo el mundo, especialmente en paraísos fiscales donde esconder y lavar toneladas de dinero. Tienen, sin duda, muy bien planificadas varias rutas de escape de Cuba en caso de que se vean en peligro.

Hoy, el mayor problema que veo en Cuba es la división entre todos los grupos de la oposición, que no saben cómo ponerse de acuerdo. Aunque todos quieren y luchan por lo mismo, la libertad y la democracia de Cuba, no veo una figura nacional que pueda unir y liderarlos.

Esta división es usada por la dictadura para atacar individualmente a estos pequeños grupos y crear más divisiones y menos confianza en sus acciones. Recuerden que en la unión está la fuerza, que mientras más hilos se unan más fuerte es la soga y más difícil le es a la dictadura mantener el control y el poder sobre el pueblo.

14 Y MEDIO

Última actualización el Miércoles, 23 de Septiembre de 2020 00:30
 
Raúl Castro, más retrógrado que Lenin PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 14 de Septiembre de 2020 23:42

Lenin, lector de 'Granma'.

Por ROBERTO ÁLVAREZ QUIÑONES.-

La crisis socioeconómica que asfixia a los cubanos empeora cada día que pasa, pero el dictador Raúl Castro y toda la casta político-militar que lo mantiene en el poder se siguen negando a liberar las fuerzas productivas para que haya más alimentos en el país, que ya es el más pobre de Occidente si se excluye a Haití.

Los cuentapropistas cubanos, así bautizados despectivamente por el Partido Comunista para eludir lo de negocios privados, son tolerados (es la palabra correcta) por el general Castro solo como un mal necesario, transitorio, que sirva de complemento al sector estatal. La propia Constitución, por él "trabajada", prohíbe que acumulen capital, lo inviertan y crezcan, algo que no ocurre en ninguna otra parte del mundo salvo en la extraterrestre Corea del Norte.

Además, el poco espacio que se le ha abierto al sector privado es básicamente de servicios primarios que existían ya antes de que Da Vinci pintara la Mona Lisa. Los emprendedores cubanos, por ley, son marginados de la esfera de la producción industrial de bienes tangibles para el consumo y uso de la población.

Prácticamente no producen bienes y riquezas materiales propiamente, o muy pocos. Salvo algunos cuentapropistas que de forma artesanal producen zapatos u otros bienes (pocos, por cierto), generalmente prestan servicios con poco valor agregado que no aportan mucho al Producto Interno Bruto (PIB).

Cuba está imposibilitada de aumentar la producción agropecuaria, la industrial, la de construcción, la del transporte, la de las comunicaciones y la de los servicios tecnológicos profesionales productivos. Encima, a los campesinos y usufructuarios de tierras estatales les quitan el 80% de lo producido y les pagan precios miserables.

Pymes de Lenin y el "comunismo de guerra" raulista

Todo esto muestra que el general Castro es más retrógrado y menos astuto que Vladimir Lenin. El misántropo fundador del primer Estado comunista de la historia se percató de que lo que mataba de hambre en Rusia a millones de personas era el "comunismo de guerra", o sea, la colectivización forzosa de las tierras; que la escasez de artículos de primera necesidad se debía a la estatización de la industria, y que si no se tomaban medidas drásticas la "revolución" iba a fallecer.

Por eso en marzo de 1921, luego de cuatro años de devastadora hambruna, Lenin puso en marcha la Nueva Política Económica (NEP), que autorizó la producción libre de los campesinos y la creación de pequeñas y medianas empresas privadas, tanto agropecuarias como industriales y comerciales, en la construcción y la minería, etc. Es decir, lo que hoy llamamos pymes.

Surgieron pequeñas y medianas empresas en sectores clave. El Estado tomaba muy poco de las cosechas de los agricultores privados, que vendían hasta el 90% y más de su producción en el mercado a precio de oferta y demanda. Esos agricultores también arrendaron tierras y contrataron trabajadores por su cuenta.

El hambre y el desempleo desaparecieron. Se duplicó la producción de alimentos y la extracción de petróleo; se multiplicó por siete la producción de acero; se triplicó la de carbón; aumentaron los salarios. Los técnicos extranjeros contratados fueron la base para la modernización de la industria. Se desarrolló el sector financiero, con una moneda estable y creíble. La vida cultural y artística se benefició de una relativa libertad.

Pero al morir Lenin, en 1924, el troglodita Stalin calificó a la NEP de "traición al comunismo" y luego de tolerarla por tres años más dado el gran auge económico que generaba, en 1928 la suprimió. Volvió a estatizarlo todo. Se derrumbó la producción agropecuaria y en los nueve años siguientes (hasta 1937), murieron de hambre 12 millones de personas, según los investigadores históricos rusos y extranjeros.

Y mucha hambre habrá en Cuba si no se libera el campo como hicieron los bolcheviques, y no se crean, sin regulaciones que impidan su crecimiento, pequeñas y medianas empresas privadas en la industria, el comercio, la construcción y servicios tecnológicos, o sea, las pymes que hasta leninistas fueron hace un siglo.

¿Qué son las pymes, y por qué los "duros" se resisten?

Las características pueden ser varias según las leyes de cada país, pero por lo general se considera que una pyme es mediana si tiene entre 51 y 200 trabajadores y un volumen de negocios de diez millones de dólares anuales; pequeña es la que tiene entre 11 y 50 trabajadores y dos millones en negocios; y las micro cuentan solo con diez empleados o menos y 500.000 dólares de volumen de ventas.

En Costa Rica, por ejemplo, la pyme más pequeña, la micro, no puede tener más de cinco empleados. Hoy en Cuba hay muchos negocios privados en ese mismo caso, pero la dictadura no los reconoce como empresas. Hace poco se anunció que se van a permitir pequeñas y medianas empresas privadas, pero la línea más estalinista del PCC (encabezada por el propio Castro II, Machado Ventura y Ramiro Valdés), al parecer hace resistencia, tal y como la hicieron Trotski y otros bolcheviques "duros" a la NEP. En este caso no por defender una ideología, sino para que el sector privado no crezca y les haga competencia al imperio económico de las FAR, encabezado por GAESA.

Lo más indignante es que los hijos y nietos de esos jerarcas "duros" y de los restantes de la cúpula dictatorial tienen jugosos negocios privados en el extranjero.

En fin, el 90% de las empresas de todo el mundo son pymes y generan entre el 60% y el 70% del empleo global. Entre el 70% y el 90% de la fuerza de trabajo activa de los países desarrollados labora en pymes, que aportan el 65% del PIB a nivel planetario.

En Cuba, el oficialmente hostigado sector privado, integrado por 590.000 cuentapropistas urbanos, 210.000 campesinos y 247.000 usufructuarios de tierras, apenas aporta el 7% del PIB.

Cualquier campesino cubano con cuatro o cinco caballerías (54-67 hectáreas) de tierra con acceso a créditos y abastecimiento de insumos y equipamiento incluso procedente de EEUU (la Helms-Burton no lo prohíbe), podría crear una empresa agrícola o pecuaria con mucho más de 11 trabajadores contratados. Y si se asocian varios campesinos (no en una cooperativa, que sería un freno) como socios capitalistas, podrían montar una pyme mediana ganadera o agrícola con 150 o más trabajadores, que podría producir y comercializar gran cantidad de carne, leche, quesos, frijoles, arroz, maíz y otros alimentos hoy ausentes de la mesa familiar cubana.

En tanto, si los cuentapropistas urbanos pudiesen pasar a ser pymes, contratar trabajadores, importar insumos, equipos y materias primas, podrían cubrir muchas necesidades de la población y producir embutidos, pan, repostería, jugos de fruta, ropa, zapatos, muebles, bicicletas, productos de aseo y limpieza, crear brigadas de construcción de viviendas, de productores de materiales de construcción, y de muchos otros bienes de consumos.

Pero el general no lo permite, y además le echa los esbirros del MININT encima y mete en la cárcel a los campesinos y cuentapropistas más exitosos por "enriquecerse". Todo lo contrario de lo que hizo Deng Xiaoping en China cuando lanzó la consigna más anticomunista de la historia: "enriquecerse es glorioso". Y hoy esa nación tiene la segunda economía más grande del mundo.

Conclusión: solo con libre empresa, y con la creación de pymes, se puede acabar con la escasez, evitar la hambruna que le viene encima al país, y poner fin a la pobreza en que fueron sumergidos los cubanos por el sistema estalinista, trotskista y castro-guevarista de planificación estatal centralizada.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Martes, 22 de Septiembre de 2020 00:21
 
La larga historia del expolio (delito de incautación) de los cubanos por su propio Gobierno PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 14 de Septiembre de 2020 23:50

Por C.M. LÓPEZ.-

Debo comenzar diciendo que no soy un economista, sino solo uno más de los que han sufrido las consecuencias de todos los desastres económicos de este país a lo largo de muchos años.

Cuando se cambie el CUC a pesos va a pasar que de nuevo el banco mantendrá la deuda con las personas, pero simplemente en otra moneda. (EFE)

En 1987 abrieron en Cuba lo que se conoce como Casas de Cambio del Oro y la Plata. La medida fue "vendida" al pueblo como una oportunidad de obtener bienes a cambio de objetos de valor a través de la entrega de un recibo, y fue una "necesidad" para que el país recuperara su economía, que ya se tambaleaba 29 años después del triunfo de la Revolución.

Última actualización el Lunes, 21 de Septiembre de 2020 00:21
 
El castrismo en crisis terminal y la oposición cubana autodestruyéndose PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 13 de Septiembre de 2020 08:04


Por Jorge Hernández Fonseca.- 

Para una potencia mundial --como lo es Estados Unidos-- cuyos intereses aprecian para Cuba su estabilidad por encima de otra cualidad (incluso la democracia) la negociación con un gobierno autoritario en Cuba –conformado por sectores del castrismo actual, dejando intactas sus fuerzas armadas-- sería preferible para gobernar, que implantar un equipo democrático en la isla, compuesto por los actuales opositores cubanos, débiles y divididos, blanco fácil del organizado y poderoso grupo de carteles narcotraficantes centroamericanos y mexicanos.


El castrismo en crisis terminal y la oposición cubana autodestruyéndose

Jorge Hernández Fonseca

12 de Septiembre de 2020

El mundo de la oposición política cubana está lleno de muchas figuras disímiles, que parecen más un colchón de retazos que un telón listo para ser proyectado. Siempre se ha hablado de la “necesaria unidad”, tesis negada con tal profusión de argumentos por estos opositores, que ya nadie en sus cabales se aventura a hablar del tema. Sin embargo, la razón para que la tal “unidad” no exista, no implica que los opositores dispersos se ataquen inmisericordemente.

Hoy el castrismo está derrotado, ideológica y prácticamente. El marxismo no funciona en la Cuba castrista, como no ha funcionado en ninguno de los muchos países donde se ha implantado. Contradictoriamente, por las razones enumeradas encima, la oposición política cubana no es una opción de gobierno a los ojos de nadie, siquiera de los propios cubanos.

Es evidente que el castrismo es responsable en parte de la crítica situación de la oposición, porque una de sus estrategias ha sido el “divide y vencerás”. Otra estrategia utilizada con notable éxito es dividir la “oposición interna” de la “externa”. También el protagonismo, la lucha por los recursos materiales y otras características nocivas del ser humano, contribuyen a que no haya podido concretarse --al menos-- la tan ansiada coordinación entre los grupos opositores.

El panorama descrito contrasta sin embrago, con la existencia de opositores jóvenes, valientes, inteligentes y dispuestos al sacrificio por liberar la patria de la férrea dictadura que se la ha impuesto, que deberían tener como tarea prioritaria, la coordinación con sus homólogos.

Hay señales de discretas conversaciones de la dictadura castrista con los Estados Unidos, básicamente porque EUA quiere resolver el problema venezolano usando “la buena voluntad” de los cubanos, dueños y señores de la Venezuela chavista. Estas conversaciones implicarían también resultados positivos para la isla, pero no hay opositores que, organizadamente, puedan responsabilizarse con las tareas del gobierno, porque simplemente se pelean entre si y pudieran, en el gobierno, desestabilizar la isla, dando oportunidad al narco de gobernar.

El modelo de sociedades narcos existente en buena parte de Centroamérica --inclusive en el propio México-- sería muy fácil de introducir en Cuba con un gobierno débil y dividido, como proyecta ser la oposición cubana, con sus riñas y luchas, sin un liderazgo fuerte, como lo necesita EUA para salvaguardar sus costas, pasada la pesadilla castrista de estos años.

Para una potencia mundial --como lo es Estados Unidos-- cuyos intereses aprecian para Cuba su estabilidad por encima de otra cualidad (incluso la democracia) la negociación con un gobierno autoritario en Cuba –conformado por sectores del castrismo actual, dejando intactas sus fuerzas armadas-- sería preferible para gobernar, que implantar un equipo democrático en la isla, compuesto por los actuales opositores cubanos, débiles y divididos, blanco fácil del organizado y poderoso grupo de carteles narcotraficantes centroamericanos y mexicanos.

Ante esta realidad, la propia oposición política cubana dividida, inestable y descoordinada --honesta pero dividida-- podría no dejarle a EUA otra alternativa que negociar con el enemigo.

Artículos de este autor pueden ser consultados en http://www.cubalibredigital.com

Última actualización el Domingo, 20 de Septiembre de 2020 20:37
 
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