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Artigos: Cuba
La familia liberal: amigos y enemigos PDF Imprimir E-mail
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Lunes, 10 de Febrero de 2020 15:28

Chile cuba comunismo venezuela protestas disturbios vandalismo comunistas socialistas socialismo Piñera

Por CARLOS ALBERTO MONTANER.-

Hace pocos años sabíamos lo que debíamos hacer en América Latina para superar el subdesarrollo: imitar a Chile. Fue, por ejemplo, lo que ha hecho Perú y, en medio de su crisis política, le va bastante bien en el orden económico.

Veíamos con sana envidia cuanto sucedía en “el país de la loca geografía”, como le llamó el ensayista Benjamín Subercaseaux. Sin embargo, el principal problema del país no era su extraña geografía, sino su pobreza ancestral. En 1959, año en que triunfa la revolución comunista cubana, Chile tenía un desempeño mediocre. Su per cápita y su índice de desarrollo económico, eran dos tercios de los que Cuba exhibía.

Última actualización el Lunes, 17 de Febrero de 2020 15:05
 
A todos ustedes, por el derrumbe PDF Imprimir E-mail
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Sábado, 08 de Febrero de 2020 21:00

Eduardo del Llano

Por ANDRÉS REYNALDO.- 

mí, ustedes ya me acabaron las ganas de comprender. Novelistas, pintores, cantantes con residencia en la Isla, perseguidos y censurados en la exacta medida que les permite apelar a la credibilidad cuando omiten y disimulan la causa única de la persecución y la censura.

Yo entiendo que tengan miedo. Porque yo tuve miedo. Yo entiendo que no se rebelen. Porque yo no me rebelé. Yo entiendo que no quieran irse de Cuba. Porque irse duele más, mucho más, de lo que uno puede imaginar antes de irse. Yo entiendo que no entiendan lo que es vivir en libertad. Porque la experiencia de la libertad es tan profunda, caleidoscópica, regenerativa y peligrosa, como es de uniforme, castradora y conformista la experiencia de la servidumbre.

Otra cosa es quedarme como si nada cuando los veo lavándole la cara a la dictadura. Como ahora veo al cineasta Eduardo del Llano dándole agua y jabón a la condena que se ha levantado desde el exilio tras la muerte de tres niñas aplastadas por un derrumbe en La Habana Vieja. Un enjuague mezquino, que comienza por exigir a los exiliados que tengamos la misma disposición condenatoria cuando ocurre un derrumbe en Nueva York.

En esto, lo admito, me asalta la vergüenza ajena frente a la reducción infantil de una persona adulta. Como si no estuviera claro que un derrumbe en Nueva York es una infrecuente tragedia local y un derrumbe en Cuba es otro capítulo de una larga tragedia nacional. Con esa torcida lógica de un derrumbe por otro se busca mitigar el punto de escándalo que afecta a la dictadura: la indefensión del ciudadano frente al  continuado y cínico abandono de unas autoridades ilegítimas e impunes.

Todavía no se ha asentado el polvo del hipotético derrumbe neoyorquino cuando las víctimas ya están llorando su indignación en los noticieros, sus abogados ya están en el papeleo de las demandas, los dueños del inmueble ya están identificados como consumados villanos y las autoridades ya están bajo el asedio de la opinión pública. Porque aquí la irresponsabilidad paga su precio moral, político y económico. En menos de lo que canta Silvio.

Luego, viene el habitual libreto contra el exilio. Que si somos intolerantes, que si al enfrentar la dictadura nos parecemos a la dictadura, si tenemos en la cabeza un puto chicle, si para criticar a Cuba hay que vivir en Cuba. Entonces, ¿cuál sería nuestro papel? ¿Asegurar las remesas? ¿Aplaudir a los artistas que horas antes estaban montados en la Tribuna Antimperialista? ¿Dejarnos jinetear al descaro? ¿Mordernos la lengua frente al culipandeo, la ambigüedad y, en obvias circunstancias, el colaboracionismo de todos ustedes?

Pues no. Por mucho que recuerdo el miedo que tuve. Por mucho que les envidio poder caminar por las calles donde todavía camino en sueños. Por mucho que considero el trabajo que pasan para comerse algo parecido al bisté que a nosotros se nos echa a perder en el refri, sobrepasados por la oferta y distraídos en la demanda. Por mucho que lamento verlos tan huérfanos, tan triviales, tan atrapados en sus compensatorias poses, tan pacotilleros, en tan mal estado de piel, dientes y encías, tan cutres.

Porque ustedes son el patético testimonio de cómo una dictadura totalitaria degrada hasta la parodia el talento, el lenguaje, la razón de un país, dejándolo en el puro hueso de la mediocridad. En ustedes, el castrismo ha forjado una casta de pomposos energúmenos y vedetes mediáticas con una cultura de remiendos (dos retazos de Hemingway, tres de García Márquez, muchos botoncitos de idiosincrasia y ni una puntada de sustancia) para exhibirlos como el "sector independiente" que confirma, en tramitada antítesis, la narrativa oficialista.

Miami, además, debían entrar todos de puntillas y con las chancletas en la mano, no sea que estén durmiendo los señores, y no con esa aura de arrogancia que les queda muy fuera de carácter a filósofos embriagados por un cóctel de prólogos, poetas (¡coño, cómo hay poetas!) incapaces de diferenciar un soneto de una tostadora, pintores que ocultan en una estridente improvisación la falta de oficio para ser figurativos y la falta de seso para ser abstractos, actrices y actores salidos de una escuela de pedregosa dicción y ampulosa gestualidad que diluye a cualquier personaje en el molde del asere del barrio, novelistas con una prosa derivativa, espesa y municipal, sin gracia ni tensión, que juegan con la cadena el juego que le conviene al mono.

Porque Miami es la que paga la cuenta. La espléndida Cuba del otro lado del mar donde a ustedes, a todos ustedes, se les ha recibido siempre con generosidad y respeto, como si fueran lo que no son.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Domingo, 16 de Febrero de 2020 01:28
 
¿Dónde está Clandestinos? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Sábado, 08 de Febrero de 2020 21:04

Desde el 30 de enero, Clandestinos no ha vuelto a usar sus redes sociales para llamar a sus seguidores a "actuar contra la dictadura cubana". Justo ese día, las cuentas de Facebook y Twitter del grupo incógnito publicaron la foto de un cartel colgado, presuntamente, en el puente de Calabazar, en La Habana.

Ilustración inspirada en Clandestinos.

"La Patria nos contempla orgullosa... los Clandestinos vamos a sacar a esta dictadura de Cuba. Seguimos el manual y las acciones", tuiteó el grupo esa vez, y enseguida recordó: "Somos muchos y estamos en todas partes". Apenas un día después, el 31 de enero, el grupo compartió una imagen de José Daniel Ferrer, el líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), detenido desde el 1 de octubre de 2019 y acusado por el régimen del supuesto delito de "lesiones". Como es habitual, en la publicación Clandestinos incluyó las etiquetas #FreeFerrer, LlegóLaHora y #ElCambioesYa. Desde entonces ninguna otra noticia sobre el grupo se ha publicado. Tampoco los medios oficiales han ofrecido más información sobre los ciudadanos detenidos y acusados de ser parte de la agrupación.

Última actualización el Sábado, 15 de Febrero de 2020 02:22
 
Sangre sobre el yeso PDF Imprimir E-mail
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Miércoles, 05 de Febrero de 2020 00:53

Fidel Castro y, de fondo, un retrato de José Martí.

Por CAMILO LORET DE MOLA.- 

¡El que no brinque es gusano! ¡El que no manche a Martí es cómplice!

Hay discursos que por opuestos terminan pareciéndose.

Algunos cubanos del exilio están tan desesperados porque pase algo en el terruño que cualquier ruido les parece una orquesta. Y cuando alguien les intenta rebatir comienzan a exigir pruebas de fe, como si disentir fuera un recurso exclusivo de enemigos, infiltrados o tontos útiles.

El cuasi fenómeno de Clandestinos es la manzana del momento, hay quienes se desesperan por seguir soplando para mantener inflado este globo y por encontrar un sentido al mal pintar o embarrar que los supuestos activistas desataron contra los bustos martianos.

Y en la pasión por descubrir enemigos pierden la perspectiva de que solo están ante un fuego fatuo, un fenómeno de temporada que nunca llegará a ser el espejo de Borges, por aquello de repetirse, aclaro, no por la cópula.

El argumento de Clandestinos no sirve ni siquiera para parodiar los himnos revolucionarios: no tienen marcha, mucho menos ideal.

Se equivoca quien cree que La Habana sobreactúa porque tiene miedo. La exagerada reacción del régimen ante cuatro botellazos de pintura es el reflejo de lo cómodo que les quedó el escenario: gracias a Clandestinos pueden desviar la atención a otra parte, en momentos en que la crisis económica y el descontento social quitan el sueño a los captores, y de paso engrasan la máquina para difamar a toda la oposición, con los manidos argumentos de mercenarios, chusma y anticubanos.

Hay quienes en su euforia llegan a clasificar a Clandestinos como el inicio del capítulo final de la pesadilla cubana. Como si se tratara del bosque de Birnam que avanza dispuesto a engullirse el castillo de los Castros. Vale recordarles que, en la memorable y corta obra de Shakespeare, el bosque andante era una ilusión óptica, solo soldados con camuflaje, no una predicción cumplida.

Esta vez no son ramas de árboles las que intentan asustar a los Macbeth del Caribe, solo sangre de puerco y no hay brujas con conjuros para que los dictadores tiemblen.

Que mejor ejemplo que el fiasco del 28 de enero pasado cuando un supuesto vocero de Clandestinos llamó en las redes sociales a protagonizar actos violentos en la Isla que incluían desde lanzar pinturas hasta tomar estaciones de radio. Una convocatoria absurda que no pasó del llamamiento apócrifo.

La algazara de Clandestinos tampoco es una legítima intención de divorciar a Martí de Fidel, o del marxismo, o de lo que fuera. Los ejecutores de la profanación no tienen otro objetivo que llamar la atención.

De paso, no existe ese maridaje entre Martí y Fidel a pesar de todos los esfuerzos del régimen. Una táctica que no es nada nueva en el prontuario cubano y que nunca le ha funcionado a quienes han pretendido adueñarse de la impronta martiana.

Martí los ha sobrevivido a todos, desde Gerardo Machado que llegó a asegurar que gobernaba en su nombre, pasando por el sueño de mármol y la carga para matar bribones de Rubén Martínez Villena, o los esfuerzos de Fulgencio Batista.

Martí sobrevivirá a este terrible periodo que nos ocupa, sobrevivirá a Clandestinos y a nosotros mismos. Seguirá impoluto, como símbolo de la cubanía, como virtud de una nación que se levantará, sin dudas, de este pantano en que la pretenden hundir.

Pero aun con este seguro desenlace hay que alzar la voz contra quien agrede la figura del Apóstol para castigar el mal desempeño del dictador.

Es como si la victoria de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial se celebrara destruyendo los discos y las partituras de Richard Wagner porque Hitler adoraba su música.

Martí no es de Fidel, nunca lo ha sido, aunque pretendan secuestrarlo con miles de marchas encendidas. Tirar sangre a sus imágenes es como darle la razón a quien no la tiene, como renunciar a lo que nos corresponde por derecho.

Eso sí, Clandestinos ha conseguido reavivar el debate. Argumentar con lógica es una practica que debemos cultivar y no dejar que se pierda en medio de la pelea a gritos e improperios que la discusión de estos temas provoca en muchos de los espacios de las redes sociales.

Aunque no comparta mucho de lo que defienden Miguel CossíoAndrés Reynaldo en los artículos publicados en este diario, le doy siempre la bienvenida a sus escritos, que nos obligan a revisarnos, a pensar antes de hablar. Porque insisto, el acto de discrepar tiene su propia chaqueta, no se viste con las ropas del enemigo.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Martes, 11 de Febrero de 2020 01:25
 
“Clandestinos” vs. José Martí PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Viernes, 31 de Enero de 2020 19:06

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Por Jorge Hernández Fonseca.-

Existen un grupo de frases, supuestamente escritas por José Martí en una tal “carta inconclusa a su amigo Manuel Mercado”, donde se exponen conceptos anti-norteamericanos. Esa carta nunca nadie la ha visto (ni siquiera en fotocopia).


“Clandestinos” vs. José Martí

Jorge Hernández Fonseca

31 de Enero de 2010

Hay una importante controversia en el exilio cubano de Miami: ¿Son correctas las acciones de “Clandestinos” dentro de Cuba contra los bustos de José Martí? Un sector cree que esas acciones son adecuadas, porque “cualquier acción contra los símbolos que la dictadura ha usado en su beneficio son justificables”. Otros opinamos que, “acciones contra Martí, son siempre condenables, aunque la dictadura haya usado al Apóstol para sus propósitos.


Los que criticamos las acciones contra José Martí, concordamos y alentamos la rebelión de “Clandestinos” contra la dictadura. Pero pensamos que hay demasiados símbolos castristas contra los cuales actuar: las muchas imágenes de Fidel Castro, de su hermano, Raúl, del Ché, de Camilo, de Marx, de Lenin, de Engels, de Mella, los innumerables carteles y grandes vallas con propaganda comunista y así, un largo etc., como para emprenderla contra el Apóstol.


No se trata de un debate “que hay ganar o perder” es un debate básico sobre la Cuba del futuro que queremos. ¿Queremos una Cuba sin Martí, sin sus enseñanzas, sin su ideología? Los que apoyan las acciones de “Clandestinos” contra Martí argumentan que “no se debe ir contra las acciones de “Clandestinos”, sean las que sean, porque ellas son contra la dictadura” y adoptan el criterio de, “criticar las acciones contra Martí, es estar contra “Clandestinos” y su rebeldía”. ¡Falso!. Hay que poyar a “Clandestinos”, pero condenar cualquier acción contra José Martí.


Existen un grupo de frases, supuestamente escritas por José Martí en una tal “carta inconclusa a su amigo Manuel Mercado”, donde se exponen conceptos anti-norteamericanos. Esa carta nunca nadie la ha visto (ni siquiera en fotocopia). Tuvo origen en un oficial español, que dijo haberla “encontrado” en las pertenencias del héroe caído en combate, en Dos Ríos. El oficial español nunca mostró la supuesta carta, pero publicó frases anti-norteamericanas como su contenido y como argumento contra el país (EUA) que los había derrotado y expulsado de la isla. El revanchismo del oficial español, derrotado por EUA, le hizo escribir aquellos oprobios.


Frases como “viví en el monstro y le conozco sus entrañas”; “el norte revuelto y brutal que nos desprecia”; “todo lo que he hecho hasta hoy es para, con la independencia de Cuba, evitar que EUA caiga con esa fuerza más sobre los pueblos de Nuestra América”, entre otras. Estas frases, que son repetidas por la dictadura en sus adoctrinamientos, son apócrifas y fueron escritas por un oficial español resentido por la derrota de España en su guerra contra Cuba.

Ninguna de estas frases se encuentran en la obra de Martí y en ningún compendio serio del ideario martiano existe tal “carta inconclusa”. Fue escrita para confundir y en ningún otro momento anterior Martí escribió nada parecido. Todo lo contrario, abundan las citas de Martí donde se admira por las cualidades positivas de la sociedad norteamericana y aunque no hay sociedad perfecta, no por casualidad fue la sociedad que el propio Martí escogió para vivir.


Muchos cubanos dentro dela isla, sometidos al bombardeo constante de las famosas frases atribuidas falsamente a José Martí, pudieran considerar correcto el manchar los bustos de Martí como forma de lucha contra la dictadura. Pero debemos ver lo falso que resulta tomar como base palabras nunca escritas por el Apóstol, creando un falso Martí anti-norteamericano. Esa confusión contra Martí hay que erradicarla definitivamente del panorama político cubano.


Artículos de este autor pueden ser encontrados en http://www.cubalibredigital.com

Última actualización el Jueves, 06 de Febrero de 2020 17:04
 
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