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Artigos: Latinoamérica Fidelochavista
Evo Morales en su paranoia PDF Imprimir E-mail
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Sábado, 10 de Septiembre de 2022 16:42

Por  Humberto Vacaflor Ganam.- 

Algo muy raro le ocurre a Evo Morales, que todos los días culpa a Luis Arce -su pupilo- de conducir un gobierno corrupto y ha llegado al extremo de acusarlo de extorsionar a los narcotraficantes.

El presidente de Bolivia, Luis Arce Catacora, junto al ex presidente Evo Morales con simpatizantes del partido boliviano MAS, trabajadores y cocaleros para expresar su apoyo al gobierno de Arce, en La Paz, Bolivia 25 de agosto de 2022. REUTERS/Manuel Claure/Archivo

La rabieta del dirigente cocalero se disparó con la derrota de la constitución socialista en Chile, donde él y su partido habían aportado tanto en los disturbios de 2019 y luego en la redacción del proyecto que fue rechazado en el plebiscito. Lo cierto es que parece como trastornado. Habla incoherencias y hace escándalos incluso por nimiedades.

Última actualización el Sábado, 01 de Octubre de 2022 16:46
 
Las dos Américas en la guerra global de dictadura contra democracia PDF Imprimir E-mail
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Lunes, 11 de Abril de 2022 19:24

Por  Carlos Sánchez Berzain.-

La invasión de Rusia a Ucrania ha producido la guerra global de dictadura contra democracia.  Un conflicto en el que no hay neutralidad posible, una lucha con acciones armadas en territorio ucraniano pero con confrontación económica, política, comunicacional, general y consecuencias que no excluyen a nadie.

Las dos Américas en la guerra global de dictadura contra democracia -  Infobae

Esta guerra actualiza la existencia de “dos Américas”, la democrática y la dictatorial, e impone la urgencia de afrontar las graves consecuencias de haber permitido que el crimen organizado detente el poder en las dictaduras de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua.

Última actualización el Martes, 17 de Mayo de 2022 20:46
 
23 años de destrucción en Venezuela PDF Imprimir E-mail
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Viernes, 11 de Febrero de 2022 21:30

Por Elisa Trotta.- 

Febrero es un mes importante para Venezuela y los venezolanos. Varios patriotas de los siglos XIX y XX nacieron este mes, y también sucedieron hechos fundamentales de nuestra historia, como lo fue la Batalla de la Victoria de 1814. Lamentablemente en nuestros días, febrero significa el comienzo de la debacle de nuestro país, primero con la intentona golpista de Hugo Chávez en 1992 y, años más tarde con su su toma del poder por las vías democráticas, en 1999.

23 años de destrucción en Venezuela - Infobae

De esa primera fecha, han pasado 30 años ya. El 4 de febrero de 1992 fue el primer gran golpe a la democracia venezolana, cuando unos militares decidieron tomar el poder por la fuerza y asesinar al presidente de la República, Carlos Andrés Pérez. No lograron acabar con la vida del primer mandatario, ni con la de su esposa e hijas que resistieron en el Palacio de Miraflores los ataques de hombres armados.

Última actualización el Martes, 29 de Marzo de 2022 20:44
 
¿Cómo salimos de Daniel Ortega? PDF Imprimir E-mail
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Sábado, 27 de Marzo de 2021 12:32

La pareja presidencial apareció con mascarilla este domingo. (Captura)

Por Carlos Alberto Montaner.-

Repito la pregunta: ¿cómo salimos de Daniel Ortega? Tal vez es más sencillo de lo que parece: oponiéndole los diversos grupos liberales y conservadores del país, previamente unificados. De la misma manera que se salió en 1990, utilizando a doña Violeta Chamorro como estandarte. Enfrentando a Daniel a los factores realmente democráticos y pacíficos de la nación. Entre pitos y flautas son, al menos, un 56% del electorado. Cuando los liberales perdieron contra Ortega es porque fueron divididos a las elecciones.

Cuando se rasca a la mayor parte de los nicas aparece un liberal o un conservador. Las dos criaturas se han fundido en un partidario de la "democracia liberal". A estas alturas no tiene sentido ser liberal o conservador. Si uno cree en la separación de poderes, en el poder limitado por la ley de los Gobiernos, en la propiedad privada, en la ocupación pacífica de los poderes públicos mediantes autoridades elegidas en comicios transparentes y plurales, y en los inalienables derechos humanos, uno cree en la democracia liberal. Eso sucede en el Partido Liberal Constitucionalista de Haroldo Montealegre, en el Ciudadanos por la Libertad a que están afiliados Kitty Monterrey, Pedro Joaquín Chamorro Barrios y Arturo Cruz, o en el Partido Conservador, hoy representado por Alfredo César.

Daniel Ortega es un personaje más astuto de lo que afirman sus detractores. No es un hombre culto, ni un teórico de la revolución, pero tiene la viveza natural y la experiencia del nica feroz que ha aprendido a la fuerza

Daniel Ortega es un personaje más astuto de lo que afirman sus detractores. No es un hombre culto, ni un teórico de la revolución, pero tiene la viveza natural y la experiencia del nica feroz que ha aprendido a la fuerza. (Los venezolanos dicen "a coñazos"). Estuvo preso. Lo golpearon. Mató adversarios y le mataron compañeros. Salió de la cárcel por una audaz maniobra de Edén Pastora, el Comandante Cero. Edén estuvo con él, contra él y al final se reconciliaron. Su historia personal, que acaba de concluir debido al covid-19, resume la aventura del sandinismo.

Daniel cayó en el marxismo porque era la religión de su época, no por convicción. Era la de Fidel. En el verano de 1979 era un joven ignorante que podía pensar que la democracia y las libertades estaban condenadas a desaparecer en la medida en que Estados Unidos redujera su importancia relativa en el mundo. Era lo que suponía Fidel que sucedía y lo que le confió al historiador venezolano Guillermo Morón. Estábamos en la era crepuscular de Jimmy Carter. Los intereses bancarios llegaron al 20%. Los ayatolas en Irán habían ordenado el secuestro de decenas de estadounidenses y los planes de rescatarlos habían fracasado. Cuba había triunfado en Angola y en la guerra contra los somalíes en el desierto de Ogaden (1977-78), dirigida por el general cubano Arnaldo Ochoa, luego asesinado por los Castro junto a otros oficiales. En julio de 1979 se produce el desplome del gobierno de Anastasio Tachito Somoza y la desintegración de la Guardia Nacional. Era lógica la actitud castrista de Daniel Ortega. Daba la impresión de que Occidente se desmerengaba, como han acuñado los cubanos.

Hoy Daniel es un adulto igualmente ignorante, pero intuitivamente sabe que tiene que respetar los derechos humanos y sujetarse a una narrativa democrática para poder prevalecer

En 1990 el panorama era otro. En esa década larga se habían muerto Leonid Breznev, Yuri Andrópov y Konstantin Chernenko. Eran tantos los decesos que Ronald Reagan había dicho que "los soviéticos no organizaban Gobiernos sino funerales". Mandaba el muchacho Mijail Gorbachov, elegido, entre otras razones, porque era un chaval de 54 años cuando llegó al poder. Era un reformista que iba a salvar el comunismo soviético sometiéndolo a la cura de caballo de la perestroika y la glásnost. Las personas más conocedoras le advirtieron que el sistema sólo era salvable a "palos y tentetieso". Pero Gorbachov quería rescatar a Rusia del peso de los compromisos de la URSS y ya asomaba su oreja Boris Yeltsin.

Hoy Daniel es un adulto igualmente ignorante, pero intuitivamente sabe que tiene que respetar los derechos humanos y sujetarse a una narrativa democrática para poder prevalecer. Pese al guirigay del Socialismo del Siglo XXI, Ortega percibe que la realidad actual no es revolucionaria. Lo revolucionario es el guevarismo: matar y violar la ley sin consecuencias. ¡Qué tiempos felices eran aquellos en los que se podía degollar miskitos impunemente! Es verdad que Daniel Ortega ha hecho asesinar a unas 200 personas, y ha encarcelado sin juicio a otros centenares, pero ha pagado un alto precio en respaldo internacional. Luis Almagro no lo puede ver ni en pintura. Él y su esposa son dos apestados.

En todo caso la oposición democrática debe ser flexible. Lo primero es buscar la unidad de las facciones liberales. Pero si el camino, finalmente, es el de las urnas, hay que dialogar con el tirano. No se puede aguardar a que, voluntariamente, se meta en un calabozo a la espera de que lo fusilen al amanecer. No lo hará. Hay que pactar la paz aunque sea con la nariz tapada. Lo hicieron en Centroeuropa con los comunistas. Lo hicieron en Chile con los militares. No lo están haciendo en Cuba y así les va. Ortega se fue una vez y lo hará de nuevo. Siempre que el precio sea accesible, claro.

14 Y MEDIO

Última actualización el Sábado, 11 de Diciembre de 2021 21:25
 
Batalla de ideas PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 04 de Enero de 2018 20:15

Por ARMANDO CHAGUACEDA.- 

El 2018 será un año de retos para el mundo y, en particular, para América Latina. La corrupción de Odebrecht y los Papeles de Panamá, los muertos del crimen organizado y la violencia de Estado, la desigualdad (mal) oculta en el oropel del consumismo, las elecciones que apuntan al cambio —con riesgo populista— son noticia común en varios países de la región.

Es probable que la ola autocratizante, en plena expansión global, se consolide en la zona. Que MaduroEvo —discípulos de Castro— avancen en la supresión de derechos e instituciones, pese a resistencias locales y condenas internacionales. Que, como espejo, las derechas continentales acudan al fraude y la represión para impedir, simultáneamente, el ascenso electoral de los democratizadores nativos y de los agentes bolivarianos. Que TrumpPutinXi Jinping conviertan nuestros mares, tratados comerciales y el ciberespacio en zona de disputa para sus agendas geopolíticas.

Frente a semejante panorama, defender la democracia real —liberal, republicana, social— y los Derechos Humanos —todos y para todos— son la única agenda compatible con la condición intelectual forjada durante dos siglos en Latinoamérica. Eso supone tener claro que a los desafíos actuales —de democracias precarias con deudas enormes en todos los órdenes de la convivencia colectiva— pueden sumársele en brevísimo tiempo otros radicalmente superiores, en la forma de viejas y nuevas tiranías, para los que hay que estar preparados, mientras libramos las contiendas del presente, desde ya.

Que los columnistas de publicaciones como la mexicana Proceso,  la colombiana Semana o la argentina Página 12 —en las antípodas de los agitadores de Granma—, los activistas de Derechos Humanos —ajenos a la involución fascista de Tarek William Saab— y los académicos progresistas —no sujetos a la ideología excluyente contrabandeada cómo pensamiento crítico por los actuales directivos de CLACSO— defiendan, sin complejo, las normas, modos e instituciones que dan auténtica vida al pluralismo y la diversidad.

Que repudiemos el encantamiento con el régimen chino, tan miserable en su poderío que tiembla por unas pocas voces disidentes.

Que nos indigne si Viktor Orban cierra una universidad en Budapest y también si Miguel Díaz-Canel llama a abolir toda muestra de autonomía pensante en La Habana.

Que nos duela un muerto de Temer o de Maduro.

Que nuestra sensatez nos haga dudar de por qué un pueblo instruido como el cubano ha elegido presidentes, por seis décadas, tan solo a dos hermanos.

Que nuestra coherencia analítica y moral nos recuerde que los regímenes e ideologías se evalúan por sus resultados integrales y no por sus orígenes populares o promesas libertarias.

Que nuestra defensa del derecho a escribir, votar, marchar y exigir políticas sociales lo esgrimamos, a la vez, contra los promotores criollos del trumpismo y el putinismo. Que impidamos macartismos 2.0 y nuevos Juicios de Moscú.

No tenemos armas ni capital: disponemos apenas de foros, urnas, medios y aulas, allí donde la libertad para ser ciudadano no ha sido aún anulada. En esos terrenos, alertas ante los demonios que nos asedian, habrá que encarar la disputa por el futuro de Latinoamérica. Una batalla —nunca mejor dicho— de ideas contra dogmas, de razones contra despotismos.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Domingo, 28 de Enero de 2018 17:11
 
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